Conectar los puntos…

“Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.”

Gilbert Keith Chesterton – Escritor británico

Seguro que a más de uno os viene a la cabeza el discurso de Steve Jobs en Stanford, en el momento en el que nos sugiere que, de una manera que racionalmente es complicado de explicar, los puntos se acabarán uniendo.
Eso mismo es lo que ahora creo que me está pasando, hechos aparentemente inconexos y que guardan poca relación entre sí hacen que, en un par de semanas, me encuentre embarcado en una de las más apasionantes situaciones que pudiera pensar.
Contactos fortuitos que te llevan a conocer personas, realidades y proyectos que amplifican la escala y abren el objetivo para darte una visión macro de la realidad. La concurrencia de situaciones personales que te empujan a dar un giro en tus planteamientos y a revisar qué estás haciendo con tu vida y lo más importante, hacia dónde quieres ir…
Parece un guión escrito por una fuerza superior, pero realmente es así como creo que lo estoy viviendo, conversaciones que irremediablemente conducen a una única visión de cómo debes enfocarte en los próximos meses o años.
Miras hacia atrás en el tiempo y una sucesión de hechos recientes alineados de una manera que no habías previsto pero que, inconscientemente has manejado, y articulado: El nombre de la empresa (TMSGO) que a una persona le recuerda a un momento concreto de su vida y entiende que debes estar conectado, una presentación informal, una comida con una conversación fluida, una lectura sin importancia, un familiar del que hace tiempo que no sabes mucho, un amigo al que le apetece un cambio, un conflicto que es el detonante de todo, introduces en la coctelera de la vida estos ingredientes los aderezas con algo de tiempo y lo dejas reposar un mes y descubres que todo fluye con una única intención.
Si todo lo previsto se cumple es probable que me encuentre ante el mayor cambio profesional al que me he visto obligado a dar respuesta y me apetece conectar los puntos…son sensaciones, nada empírico, todo es cuestión de piel, pero cuando alguien analítico como yo experimenta estas emociones…

Metis…ese extraño conocimiento

“Las sensaciones no son las únicas integrantes de la experiencia. Los pensamientos son tan experimentales como las sensaciones, y tan vitales para la experiencia.”

Samuel Alexander – Filósofo británico

En ocasiones me sorprendo del conocimiento innato o espontáneo que tienen algunos de los clientes con los que colaboro, quizá no le respalden un MBA de prestigio, ni siquiera en algunos casos una formación universitaria, pero la sabiduría y el conocimiento (el expertise que diríamos los redichos) que han adquirido a costa de vivencias que les ha proporcionado un bagaje empresarial que en pocos textos los he visto expuestos.

Existe la tendencia de que gran parte de nuestras decisiones están formadas por un constructo que automatiza la respuesta y actúa de manera intuitiva, aparentemente irreflexiva pero realmente es el resultado del un sumatorio de experiencias que, de manera inconsciente, tabulamos e integramos a la hora de determinar la opción elegida. Éste comportamiento me maravilla cada vez que lo veo, los griegos lo llamaban Metis (una diosa) y ese concepto ha trascendido hasta nuestros días. Cada vez que alguien me expone lo que ese razonamiento inconsciente le dicta a la hora de tomar una decisión me cautiva ese conocimiento artesano.

Que alguien me haga cambiar de opinión sobre alguno de los conceptos empresariales más sólidos que creía que tenía dice mucho de lo potente de los argumentos de la lógica que no te explican en los libros, ni en los cursos y hoy he mutado de opinión.

Lo bueno de ser permeable a las opiniones es que te sirven para conformar la tuya con más argumentos, cada vez me genera más rechazo el que habla desde la certeza y el púlpito de la teoría o de aquel que pontifica desde la práctica en “condiciones de laboratorio”.

Un homenaje a todos los que, con sentido común, nos arrancan un bocado de realidad.

Lo que un cliente se debe preguntar…

“La reflexión calmada y tranquila desenreda todos los nudos.”

Harold MacMillan – Político británico

Utilizo el reflexivo “se” porque creo que es necesario un ejercicio de reflexión antes de abordar la incorporación de una ayuda externa en la organización, esa muestra de madurez es un gran paso de cara a conseguir que el resultado sea satisfactorio.

Cuando una empresa recurre a un profesional para abordar un proyecto para que internamente no se tienen recursos, conocimiento o tiempo, no deben existir fisuras, ni dudas sobre la conveniencia y la participación debe ser transparente de total confianza, de lo contrario ante el mínimo contratiempo se quiebra ese vínculo y se pone en riesgo el trabajo.

Perfiles habituales que me he encontrado:

  • El cliente no sabe exactamente lo que quiere, suena sorprendente pero tiene una vaga idea de lo que tu puedes hacer y de las carencias genéricas que tiene; la primera parte de la tarea consiste en identificar la situación y tu aporte y hacérselo ver, esto ya de por si es un gran inconveniente porque dedicas recursos a definir y delimitar, no a resolver, además cuando muestras el escenario que dibuja el terreno de juego es asombroso el ver cómo…esto ya lo sabía y que asome la duda por el horizonte. Realmente te necesitan pero quizá buscan escapatorias porque aflorarán algunas carencias.
  • El “segurola”: difícilmente va a incorporar las mejoras o nuevos planteamientos que le realices, bien por capacidad, bien por comodidad o por…porque siempre se ha hecho así, ¿de verdad quieres implicarte en un proyecto que se va a quedar en un cajón? No por la visibilidad sino porque realmente lo necesitan y es una buena opción, casi es mejor no avanzar.
  • El que pide que le hagas el trabajo sucio, éste es especialmente ladino, no se atreve a realizar por sus medios los cambios que su empresa necesita y quiere que pongas negro sobre blanco sus ideas y seas el brazo ejecutor, el valor que aportas no es el vector conocimiento, experiencia o contactos, sino externalidad al entorno, al potencial microclima que ha creado en el que le cuesta tomar decisiones por el calado de éstas.

¿Qué hacer cuando te encuentras con estos mimbres? Lo mejor es dejar la pelota en el tejado del cliente redefiniendo el condicionado de la colaboración, cada vez es más frecuente que antes de comenzar a trabajar comience un intercambio de documentos con el cliente que me sirvan para definir y concretar más el proyecto y sobre todo para que sea consciente del alcance de la colaboración, ante la meditación sobre esas respuestas comienza a ver y sobre todo a tomar conciencia de qué es lo que vamos a tratar de hacer.

En otros casos, dejo que el tiempo amaine el ímpetu y en realidad sea una “fiebre” que lo único que promueva sea buscar el contraste con sus planteamientos y testar que va por buen camino.

El verdadero problema es cuando esa necesidad es cubierta por alguien que quizá no tenga en cuenta estas premisas y la voluntad de facturación nuble su criterio…pero esa es otra historia.

El mejor trabajo del mundo: facilitar y guiar…

“Todo comienzo tiene su encanto.”

Johann Wolfgang Goethe – Dramaturgo alemán

Tengo, he tenido y espero tener la suerte de participar en el inicio de muchos proyectos – propios y ajenos, como protagonista o como actor – a lo largo de los últimos 15 años he tenido la fortuna de ver como nacen, crecen o fracasan algunas iniciativas y siempre me ha cautivado y llamado la atención la energía que se canaliza en los momentos (días) previos al lanzamiento, esa sensación de que culminan los esfuerzos, deseos y anhelos de todos los integrantes y cristalizan en una propuesta al mercado.

Son tiempos inciertos, tiempos que exigen a los valientes que hagan foco en acertar con la proposición de valor que hacen, momentos que invitan a que los previos sean más certeros porque el error acecha y las variables del entorno, que nunca están en nuestra mano por más que nos empeñemos, son traicioneras.

Cuando veo que se pone el acento en pensar qué quieres aportar, conocer qué piensa tu cliente y destinas todo tus esfuerzos a hacérselo fácil, sabes que se está por el buen camino…no es garantía de éxito pero sí de que estás poniendo las bases que cimienten el edificio empresarial que sostenga ese proyecto.

El acompañar a estos proyectos hace que vivas muy intensamente esos momentos iniciales, que compartas con vehemencia sus mismos desvelos y eso es una fortuna el que te hagan partícipe de esas situaciones.

Hace pocos días y semanas han visto a la luz varias de estas iniciativas y, si los primeros resultados predicen su comportamiento futuro, parece que vienen acompañados de buenos augurios. Además en la manera en la que nos gusta, con un discreto segundo plano, el protagonista es el cliente.

En todos ellos, nuestra participación ha sido transversal, ir más allá del plan de negocio y de las frías cifras que, aunque imprescindibles y guía del negocio, siempre se construyen y se sostienen con más buena intención que certeza, y aportar conocimiento y expertise en que las ideas generadas se organicen en procesos que sirvan para seducir al cliente y convencerle de que el producto/servicio es el mejor disponible y ese es un gran trabajo que nos enriquece profesional y personalmente. En los momentos iniciales hay que tener una visión holística del proyecto, centrarse en una parcela y no ver su interacción con el resto de áreas es tener miopía empresarial, todas son claves para el producto final y deben considerarse como un todo.

El ser facilitadores de este desarrollo y validar premisas de negocio es una tarea que en ocasiones se descuida y hace que se ponga foco en cuestiones con más visibilidad pero que no tienen impacto directo en la cuenta de resultados, lo que habitualmente se resume en:

“los árboles no nos dejan ver cómo es todo el bosque”.

Si queremos ser encontrados, elegidos, recordados y recomendados debemos poner todos los recursos en conseguir que desde inicio hasta el fin de la experiencia del cliente superemos sus expectativas más ambiciosas y no nos perdamos en un vistoso recurso que aporta más bien poco a la fría cuenta de resultados que dirige nuestro negocio, de ahí que debamos ser pragmáticos y no perdernos en florituras desde el momento cero.

Soy partidario de una vuelta a los básicos en la que se analicen los procesos de negocio, se revise la puesta en escena, que de una acción ocurrente o un nombre creativo que brinde un resultado cortoplacista y que tenga un recorrido, y en esa revisión aprovechar para aplicar todas las novedades, herramientas o innovaciones que ahora están a nuestro alcance.

Selección natural…o artificial

“Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.”

Johann Kaspar Lavater – Filósofo suizo.

Tenemos facilidad para olvidar los porqués…las explicaciones que justifican la manera en la que hacemos determinadas cosas, las razones y los argumentos que sostienen las acciones que emprendemos y las decisiones que tomamos. Una promesa de un potencial cliente, una operación que ha ido bien y sobre esa base construimos todo un plan de negocio. La mayoría de las veces no reflexionamos lo suficiente, no nos tomamos un tiempo para una pausa y para el análisis sereno de las diferentes opciones que se abren ante nosotros.

La inmediatez de la respuesta, el frenesí de la necesidad por conseguir resultados evitan que seamos analíticos y descuidemos muchos factores que no consideremos a la hora de tomar una decisión.

Ahora bien, enseguida se distinguen las organizaciones que se toman ese momento de atemperar ánimos de aquellas que sólo pretenden ganar tiempo y que la solución a ese planteamiento les venga dada. Unos son protagonistas de su destino y definen su realidad, mientras que otros viven al albur de los designios del entorno.

Últimamente estoy recorriendo más empresas de las habituales y veo como las que son las que definen sus movimientos han sufrido en menor medida el peso de la situación económica general, no han sido llevadas por las mareas generadas por otros, sino que han conseguido trazar su propio rumbo. Recientemente he vivido varios casos:

  • En uno la empresa apostó hace varios años por el mercado internacional y a fuerza de sostener esa apuesta con las utilidades generadas en el mercado local (España) se ha hecho un hueco y en estos momentos su ha invertido la proporción de sus ventas asegurando, no sólo la continuidad del proyecto, sino la estabilidad del mercado natural que paulatinamente ha visto mermar sus ingresos.
  • En otro la apuesta de la empresa fue por el comercio electrónico y un producto industrial consigue actualmente el 80% de sus leads a través de las redes, con un esfuerzo ímprobo en posicionamiento, SEO, SEM, pero con una total ruptura de paradigma de un producto industrial, destinado a un comprador profesional y muy técnico transformando la dinámica habitual del sector y gozando de una vía de captación de nuevos clientes importante.

En los dos casos, su forma de trabajo es similar, han incorporado nuestra ayuda para mejorar (algo que ya está bien diseñado) y conseguir optimizar parcelas que, por el importante y no planificado crecimiento que han vivido quizá forme parte de su manera de hacer empresa, pero la decisión ha sido rápida poco centrada en los flecos y más en la importancia de la colaboración, recuerdo en ambos casos como han reconocido sus carencias y en qué debía hacer foco la colaboración.

También he visto empresas que, parapetadas tras una falsa seguridad de mercados consolidados, han iniciado una serie de circunloquios alrededor de sus necesidades, procesos, personas, pero sin concretar y centrar el siguiente paso, empresas con las que llevamos más de 3 meses aportándole documentación, definiendo posibles vías de colaboración. Si no sabes dónde te duele, de poco te puedo ayudar.

Las empresas exitosas con las que entro en contacto se caracterizan por apostar decididamente por algo que tiene reflejo inmediato en su cuenta de resultados (inicialmente en los gastos o ingresos) pero más allá de eso, el principal rasgo que las identifica es la determinación sobre las decisiones, sin quiebros, sin tartamudeos y ahora mismo se agradece esa voluntad y definición, ya que evita que, sin empezar a generar resultados, lleves meses alrededor de un tema que no arranca y que hace que despliegues y pierdas energías en el previo, no en el “mientras tanto”, afortunadamente cada vez la selección previa de aquellos proyectos en los que participamos garantiza el destinar recursos y energías bien canalizadas, nos llevó algún tiempo tomar la decisión pero ahora hay “oportunidades” a las que se dice que no.

Mínimo común múltiplo

“Sólo los tontos han creado progresos en el mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de inventar”.

George Bernard Shaw – Escritor irlandés

Hay empresas que sufren los estragos de la crisis, las que sobreviven…eso…sobreviven, sin embargo, hay otras -no es ciencia ficción- que gozan de una salud económica y empresarial envidiable, ¿qué tienen en común esas empresas?, pese a que generalizar es malo hay algunos comportamientos comunes en todas ellas:

Inversiones controladas.

Equipo directivo muy cohesionado.

Profundo conocimiento del mercado.

Adaptación recurrente.

  • Inversiones controladas: La fiebre de nuevos pabellones, última maquinaria, etc. ha servido únicamente para incrementar productividad. He estado en instalaciones de hace 30 años que con una reconfiguración de su lay-out, aplicación de criterios de eficiencia han conseguido incrementar su productividad, nada de obras faraónicas, sencilla reconfiguración de recursos ya amortizados. ¿De qué sirve invertir en inmovilizado (hardware) si no se crea valor para el accionista? la creación de valor viene por el crecimiento consolidado rara vez por el explosivo no planificado.
  • Equipo directivo muy cohesionado: No muy numeroso en general, y sobre todo en función de su aportación al proyecto, tanto aportas, tanto vales, pero si además estamos conjurados con el mismo objetivo no nos despistamos en luchas intestinas de poder, de autoridad, conocen su valor en la ecuación y se centran en su mantenimiento.
  • Profundo conocimiento del mercado: Clave, conocer a la competencia, las principales magnitudes que afectan al mercado, precios de materias primas clave, costes…en definitiva, controlan su sector/segmento, he asistido en reuniones en las que el gerente de una empresa tenía en su cabeza nombres, datos, márgenes de la competencia…como si fuera el abc de la suya, noticias, tendencias del sector, últimas novedades. Si sabes leer la situación se dificulta el que te sobrepasen los acontecimientos. En el otro lado, empresas que han vivido al margen del mercado y han crecido ha sido fruto de su especificidad, de su propuesta tan única que hacía difícil compararlas o tener un mercado en el que enclavarlas.
  • Adaptación recurrente: Hace unos pocos días estuve en una empresa en la que me dijeron que hacía 4 años apenas hacían ninguno de los productos que hoy supone el 60% de sus ingresos, simplemente supieron leer una situación, la evolución y se adaptaron, las estructuras pequeñas, ágiles que se saben adaptar en función de la evolución de la demanda o de la tendencia tienen impregnado en su ADN empresarial el amoldarse. Luchar contra el mercado o tratar de crear tendencia es una tarea de improbables resultados y de inversión en tiempo y recursos muy absorbente, el trabajo de cada uno debe estar enfocado a conseguir adaptarse a lo que el sector marca.

Quizá pueda parecer un análisis muy superficial, pero no son pocas las empresas que he visto últimamente que responden a este patrón, han sabido “encojer” su estructura de personas, son flexibles…o líquidas como se dice ahora, para adaptarse a su nueva dimensión, pero el principal sustrato es que lo anterior se cumple con mayor o menor incidencia. Aquí queda algo de sus conocimientos.

Gestionar el cambio…

“Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.”

Elliot Gould – Actor estadounidense

Recuerdo que durante muchos años cuando hacía un plan estratégico o un plan de marketing uno de los apartados al que menos atención prestaba podría ser el macro-entorno, incluso en sectores intervenidos como el farmacéutico los movimientos en este ámbito (legislativos fundamentalmente) tenían una repercusión en el medio plazo, rara vez en el corto plazo. El detalle macro de la economía era favorable y positivo, sin embargo de un tiempo a esta parte el calado cada vez mayor de las cifras macro altera notablemente el que podamos establecer un escenario de trabajo, independientemente de si es favorable o negativo, cada vez aparecen índices nuevos, parámetros que eran desconocidos y que no tenían una incidencia directa sobre el devenir previsional de la empresa, ahora bien, ahora que todo el mundo es especialista en economía y que los medios se han interesado por aportar su granito de ignorancia y caldear el ambiente tienen un impacto que hace difícil calibrar en un plan la sostenibilidad de la hipótesis de trabajo.

Además de lo anterior, se da la circunstancia de que el actual Gobierno no está manejando adecuadamente la situación (al menos en lo que a comunicación se refiere) y genera unas dudas importantes sobre la solvencia de sus planteamientos.
Una de las cuestiones en las que suelo poner el acento, cuando me enfrento a gestionar un cambio en cualquier organización, es tratar de aplicar una estrategia de ataque según el método de los 8 pasos definido en su momento por John P. Kotter que tan buenos resultados me ha proporcionado en anteriores desarrollos.
Si, el estratega que hay detrás de la comunicación, se hubiera leido este libro en lugar de El príncipe de Maquiavelo (con el que nos dosifica el veneno letal de las píldoras informativas que generan) quizá estaríamos hablando de otro escenario y de un ánimo diferente en términos generales.
El modelo de Kotter plantea 8 fases que deben gestionarse adecuadamente en una organización que desee interiorizar un cambio, aplicado al desaguisado comunicacional de la política económica de este Gobierno sería:
1. Generar una sensación de urgencia: hace meses se nos tenía que haber dicho cuál era la situación real, creo que no era necesario que lo refrendara un externo que la situación es crítica y aquí se ha perdido una enorme oportunidad. En esa urgencia nuestro presidente debería haber salido al frente y trasladar un contundente mensaje de: “vamos a poner todo a trabajar en este sentido” lo hizo Churchill como hombre de estado frente a la amenaza nazi y otros líderes…
2. Organizar una fuerte coalición directiva: Esto merece un pacto entre los principales partidos del gobierno me da igual el color, la orientación,…señores: unos nos han metido en este “marrón” y ahora no pueden hacerse los despistados, y aparcar diferencias que nos jugamos bastante.
3. Generar una visión para focalizar el cambio deseado: Comunicación, está claro que a España lo que nos une es más que lo nos separa, estamos sensibles y con ganas de hacer un Fuenteovejuna, pero con una buena alianza, una visión potente que nos represente el futuro en el que queremos estar, sin niñas de Rajoy ni historias, algo concreto y certero, nos pondría a todos a la tarea.
4. Comunicar la visión: Todas las cadenas a disposición para en lugar de que salga los programas que aborregan audiencias, salga el equipo de gobierno explicando qué va a hacer, por qué y cuándo…como el mensaje del Rey, pero en lugar de hacer la gracia tomarse en serio la bonita historia.
5. Facilitar que otros pongan en práctica esa visión: aquí si que toca hacer medidas y cada vez tengo más claro que pasa por hacer que las decisiones lleguen directas sin intermediarios, aquí las comunidades y delegados deben perder autonomía para que cumpla y respete lo diseñado.
6. Planificar la obtención de éxitos en el corto plazo: una de las cosas que más me está llamando la atención es que no se ha marcado un hito, una simple reducción, congelación arbitraria…¿por qué una paga extra a los funcionarios (mal elegido hasta el recorte)? ¿por qué no dos?…no hay una explicación clara, ¿por qué un 21% del IVA?… me gustaría, exijo que se ponga una meta a corto, un pequeño éxito que nos diga que estamos aprobando la reválida.
7. Consolidar las mejoras y producir más cambios: A medida que se produzcan ir asentando esos cambios, de nada sirve que a los primeros brotes verdes o primeras muestras de recuperación caigamos en la autocomplacencia y en regodearnos de lo bien que lo hacemos (los españoles somos muy campeones en esto también)
8. Institucionalizar nuevos métodos: Cambiar el modelo y evitar cometer los mismos errores que nos han llevado hasta aquí.
Se que todo lo anterior sobre el papel parece que se sostiene, puede sonar un brindis al sol, pero creo que necesitamos que se nos aporte seguridad, ya no confianza (esto se gana y se otorga) en que estamos en buenas manos…hasta la fecha no es lo que hemos recibido, de ahí la insatisfacción y el grado de enervamiento de los ciudadanos.
Dejo una presentación en la que aparece algo sobre gestionar el cambio.

Cooperación entre empresas 20100629

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Marketing experiencial…experiencia “marketizada”

1x1.trans - Marketing experiencial...experiencia "marketizada" - trabajo equipo, marketing, formación, experiencia, emprender, crisis, creatividad, cooperación, concepto, branding, aprendizaje“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.”

Miguel de Cervantes Saavedra – Dramaturgo español

Constantemente recibimos impactos sobre las excelencias y bondades de hacer que una experiencia con un cliente sea única, conseguir blindar esa relación mediante la construcción de un potente vínculo basado en la emoción, en la construcción de un imaginario y la adicción de significado a la vivencia empresa/marca-cliente.

Quizá los de marketing complicamos mucho las cosas o nos gusta hacer teoría de algo que posiblemente sea más sencillo, fácil y menos enrevesado de como lo queremos presentar, quizá el árbol no nos deje ver el bosque pero lo cierto es que en determinadas ocasiones el sentido común y la verosimilitud son más potentes, menos superficiales y fingidos.

Hace unos días me encontraba dando un paseo por una localidad de La Rioja después de haber salido de una reunión con un cliente, quizá mi expresión no era la más agraciada del mundo por el desarrollo de ese encuentro y por el contexto económico general en el que nos encontramos sumidos, sin embargo, se acercó a mí un lugareño y me increpó: “Si esa cara es por la prima de riesgo mejor que pases aquí y te alegremos el día”.

Sorprendido por lo directo y franco de su planteamiento y al mismo tiempo cautivado por lo “rupturista” de la propuesta le hice caso, tenía cosas que hacer, cuestiones que avanzar, llamadas que devolver y sin embargo, me vi empujado a entrar en esa “máquina del tiempo” que era su bajo en la plaza del pueblo.

Según llegué un pan de guindilla (picante), chorizo, oreja de cordero rebozada y vino de la bodega en la que nos encontrábamos adornaba la mesa. Poco a poco, cuando fuimos debidamente presentados, nos enfrascamos en una conversación, en la que mi cara de sorpresa y las notas que fui recogiendo debieron sorprender a mis anfitriones.

Nos encontramos en una bodega pequeña, de un cosechero pequeño que tiene la peculiaridad de elaborar su vino (el que le gusta a él no el que le gusta al mercado) y también algo de vermouth (ídem), poco a poco, cuando el vino fue soltando la lengua y la confianza, que por su parte la ofreció desde el primer momento sin condiciones, dio paso a la ronda de preguntas, traté de llevar el ascua a mi sardina.

  • Visitas: le pregunté si esa bodega era “visitable” su respuesta me dejó parado, claro que sí, por los amigos que les interesa verla, la bodega, con unos calados impresionantes en los que contaba historias sobre cómo de pequeño se perdía entre ellos y cómo  su primera borrachera llegó en uno de esos rincones y otras cosas que tampoco conviene desvelar en este blog a estas horas ;). ¿Les cobras a las visitas? Respuesta: Depende, si me han parecido majos y me he divertido o he aprendido no les cobro, si me ha parecido aburrido, o unos aprovechados claro, hay que compensar lo que les doy y lo que me dejan.
  • Venta: ¿Vendes vino en la visita? no…si quieren comprar, aquí tienen los precios y ellos deciden yo les invito a dar una vuelta conocer los calados y les cuento un par de historias, si a ellos les gusta el vino o lo que cuento y quieren contarles a sus amigos lo especial que han pasado la mañana es una cuestión suya, yo no les fuerzo a nada, por tanto me compran…no vendo.
  • ¿Tienes establecida una ruta, con sus paradas, cosas que enseñar? mira que eres raro -me dijo- una vez que estás en mi casa, puedes ver lo que quieras, que quieres pasear, pues tu mismo, que te quieres sentar en la mesa y almorzar, pues aquí tienes. ¿el almuerzo es frecuente? Yo he conocido la prima de riesgo hace un mes, desde hace décadas yo almuerzo todos los días y mejor acompañado que solo, así que eso no me lo va a cambiar ni la prima ni el primo.

Podría trufar esta entrada de mil chascarrillos que me contó (memorable cuando le pregunté si hacía enoturismo) pero lo más importante es que a veces dotamos de contenido artificial a cuestiones que son más sencillas y que, despojadas de las capas de “impostado” maquillaje de marketing, hacemos que algo único carente de contenido parezca una suerte de “quintaesencia” que colmará todas las necesidades: me recuerda a esas viejas artistas de Hollywood que, años después de vivir su momento de gloria, en el ocaso de las carreras, salen maquilladas acompañadas de un joven que les haga revivir viejos tiempos. Todo plexiglás…y esto me preocupa, que en nuestro ánimo por construir una experiencia diferencial, desproveamos de veracidad y autenticidad a una relación más próxima y cercana. Por cierto, esto sucedió en La Rioja, ¿dónde si no?…#LaRiojaApetece

Dejo testimonio visual del almuerzo

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¿Segmentación o manipulación?

1x1.trans - ¿Segmentación o manipulación? - selección, redes, proyecto, marketing, experiencia, creatividad, branding, blue ocean, aprendizaje
Affinity © Sandro Sardoz

“El conocimiento deja de ser el espejo mental del Universo para convertirse en un simple instrumento para manipular la materia.”

Bertrand Arthur William Russell – Matemático británico

El martes participé en una conversación sobre las redes; cómo unas ponderan más que otras con el algoritmo de Google, o mejor dicho San Google, cómo mejorar el SEO y ese tipo de triquiñuelas con las que parece que abres una caja de conocimiento cuando realmente estás arañando la superficie y en un momento dado hablamos sobre el universo Google y como te envuelve, cómo te arrastra, te rodea y hace que toda tu interacción esté regida por sus normas.

* Aviso a navegantes, no pretendo ser analista sesudo, gurú de las redes y mucho menos pontificar desde el púlpito, simplemente quiero dar mi punto de vista sobre dos hechos aislados que, coincidiendo en la misma ventana temporal, hacen que me plantee algunas cuestiones a nivel usuario, ahora que parece que está de moda transcribir opiniones sobre el descalabro en la bolsa de Facebook, sobre la situación económica nacional…mi ámbito es otro bien diferente.

El segundo acontecimiento que llamó mi atención ayer  fue este tweet aislado de Iván Rodríguez (divertido tipo), bastante más conocido por @twittboy:

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Este tweet, aparentemente facilitador de la tarea, que adaptará los contenidos que muestra como relevantes en función del usuario, cito textualmente: “Con los nuevos Trending Topics ese círculo se cierra todavía más y se centra completamente en el usuario y en el modo en el qué usa Twitter” es un dardo envenenado.

Me explico mezclando los dos sucesos, en principio parece que Google prima más los resultados en los que tus contactos de GooglePlus (sencillo ejemplo) han manifestado su interés que el resto, además tiene información sobre lo que te gusta o deja de gustar, en este mismo saco puedo meter a Facebook ya que veo sus sugerencias y entiendo que tienen mucho de proceso y analítica de mi información, ahora se sube al carro Twitter, de tal forma que:

Todas las redes me dan la información que saben que me gusta consumir, con lo que mi visión del mundo se convierte en endogámica y limitada.

Esta conclusión (seguro que no he descubierto la pólvora) no tendría mayor trascendencia, incluso para algunos resultará positiva, porque facilita la digestión y los contenidos son masticados por otros, si no implicara que esa facilidad para alimentarme de lo que me gusta es ladina, no es clara, no es transparente, realmente hay muchas personas que no saben que el universo que ves a través de las redes/internet… no es todo el universo disponible.

Si hago una búsqueda de alrededor de un tema y el resultado viene “capado” por mis intereses estoy retro-alimentando esos gustos y preferencias, pero no estoy conociendo nuevos sabores, es como si siempre comiera en mi restaurante favorito y me prepararan la comida que me gusta, si no me dan la posibilidad de descubrir aromas nuevos, combinaciones distintas..¿estoy creciendo como gourmet?.

Además, si es algo elegido por mi, para esta parte lo voy a ilustrar con otro ejemplo: todos somos conscientes de que comprar determinada prensa implica que mi orientación política está marcada o por lo menos es afín, quiero consumir aquello que me alimenta, pero es un acto voluntario en el que yo decido, cuestión diferente es que fuera al kiosko a informarme y el kioskero me diera de aquí esta información que se que te va a gustar, de esta otra publicación este breve...un gran hermano que nos adocena y aborrega a partes iguales.

Alguno me dirá, que llego tarde, que ese es el leitmotiv de este mundo virtual el conseguir generar una experiencia placentera, pero esta irrealidad es tan ficticia como los escenarios de los western que detrás de la calle principal el resto era puro atrezo.

Quiero información, quiero elegir por mi cuenta, para que me equivoque y descubra nuevos sabores, no quiero seguir a la masa, necesito llegar a conclusiones por mí mismo.

Algo sobre capitalización y confianza

1x1.trans - Algo sobre capitalización y confianza - subvenciones, política, PIB, finanzas, experiencia, economía, desempleo, crisis, creatividad, cooperación, concepto, colaboración, clientes, capitalización, ayudas, aprendizaje“Un banco es un lugar que te presta dinero siempre que demuestres que no lo necesitas.”

Bob Hope – Artista británico

En una charla que  di a estudiantes hace un par de semanas, me abordaron con preguntas sobre cómo conseguir los recursos necesarios para emprender y poner en marcha una idea, con mi afán de venderles una situación realista pero que no les generara rechazo les animé a que por encima del capital está la idea y la ejecución, si lo anterior es bueno se consigue la financiación. Sin embargo, es momento de desdecirse de lo dicho, en estos turbulentos momentos económicos, en un proyecto en el que colaboro ha sido necesaria la obtención de financiación y nos hemos encontrado con el “cuadro sintomático de siempre” por parte del “equipo médico habitual”. En esta entrada no quiero hacer demagogia pero en el contexto y las circunstancias actuales creo que conviene hacer estas reflexiones:

  • HISTÓRICO: Un proyecto que inicia su andadura NO dispone de un histórico en el que una entidad financiera pueda basarse para establecer si es merecedor de capital, NO dispone de cuentas de resultados anteriores, NO tiene un balance, NO ha hecho una liquidación de IVA, TAMPOCO de IRPF, por tanto no hay documentación oficial de soporte…¿para qué la solicitan? además si resultados pasados no aseguran rentabilidades futuras…¿qué sentido tiene? es una solicitud absurda, como casi todo lo que piden los bancos/cajas.
  • AVALES: En fin, ¿si dispongo de avales, la verdad es que hay “ciertas” facilidades para conseguir que sociedades de garantía recíproca gubernamentales lo hagan, para que necesito tu financiación?, te pido algo con la certeza de que lo vas a recuperar en el caso de que no sea exitoso.
  • HIPOTECAS: Es lo mismo de lo anterior, solicitan inmuebles que aporten tangibilidad a la operación y sean un seguro en el caso de que todo falle, una tabla de salvación, un plan b que liquidar, hacer cash y otra inversión infructuosa…

Pues bien señores bancos/cajas todo lo anterior se ha ido al carajo.

Esta claro que sus prevenciones y medidas para que el riesgo sea controlado no han servido de nada, el histórico no nos previno de lo que venía, aunque según parece ser todas las entidades financieras entre 2006, 2008 estaban al corriente de la hecatombe que se avecinaba, curiosa palabra hecatombe, etimológicamente significa: sacrificio de 100 vacas que es lo que ahora estamos haciendo, sacrificar a las vacas sagradas. Si los documentos oficiales no servían para hacer una proyección que anticipara la situación en la que estamos. Si los avales/hipotecas estaban constituidos sobre inmuebles cuyo valor se ha depreciado en los últimos años un 26% (desde enero 08-hasta hoy) y lo que queda que se desplomen y por tanto no cubre una parte importante de lo avalado, ¿cuál es la razón de que ahora tengamos que inyectar al sistema entre 40.000 y 80.000 millones de euros (la horquilla es generosa “porsiaca”)

¿Quién no ha hecho los deberes? esos euros aflorarán de las economías de los ciudadanos que integramos la Unión Europea, ¿qué tendremos que pedir a cambio? esta claro que los balances no sirven de mucho porque los han estado maquillando con ingeniería financiera durante años para que la apreciación del mercado y el rating fuera positivo y acompañara a sus intereses…¿avales? las viviendas, inmuebles que tienen valen poco porque el mercado está saturado y su valor está descontado por el mercado…¿qué les podemos pedir? ¿honestidad?.

Sí, ya se que estamos encerrados en un círculo vicioso en el que todos somos players y que si no inyectamos al sistema la rueda no gira y por tanto el crédito y la liquidez no se inyectan a la sociedad…y que según unos cálculos que circulan por internet sería fácil repartir 500-800€ por español y todas esas mandangas que facilitan una visión simplista de la historia, pero si lo que realmente genera movimiento y actividad está basado en una gran mentira en el que la información y el dato ha sido alterado para dar una versión artificial de la historia, ¿cuál será la ecuación por la que concederemos crédito a los diferentes proyectos sobre la mesa desde este momento?

Creo que cada vez va tomando más fuerza el vector confianza, las personas, una involución al pasado en el que el préstamo se concedía por el histórico personal y el valor humano por encima de otros ponderables. Quizá suene romántico y una visión hippie de la realidad (curioso que venga de mí que opino que la verdad de las cosas está en los números y en excel) pero cada vez tengo más claro que prefiero rodearme del valor que aporta la persona, el individuo por encima de otros aportes y para esa evolución hace falta estar preparado y haber hecho los deberes.