#StartUpTrip (3)

“Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo.”

Plutarco – Historiador griego

Hace unos días, por sugerencia de un amigo, estuve viendo Éxodo de Otto Preminger con Paul Newman como principal actor, la película se centra en relatar la huida de Chipre y en los acontecimientos posteriores que dieron lugar al estado de Israel, a lo largo del metraje, además de construir unos personajes sólidos, queda de manifiesto el germen de muchas de las cuestiones que influyen en lo que hoy conocemos como la Startup Nation.

Creo que no es muy políticamente correcto dedicar una de las entradas al impacto que tiene el ejército, la guerra y la confrontación en el desarrollo de Israel y en cómo vertebra a todo el país, pero me parece que sin ésta explicación no se entendería gran parte del éxito emprendedor en esta nación.

Lo habitual en Israel es que los jóvenes cuando terminan su formación escolar básica, dediquen 3 (hombres) o 2 (mujeres) años de su vida a prestar servicio en el ejército, la constante actividad militar en sus fronteras y el entorno hostil hacen que la personalidad de los jóvenes se forje para asumir retos, el liderazgo en las tareas y la asunción de riesgos y decisiones de vida o muerte, al final todas estas “habilidades” son extrapolables y aplicables en el mundo de los negocios. Me gustaría hacer un matiz: no estoy justificando, ni defendiendo la creación de un cuerpo militar, simplemente tratando de describir una realidad que, incluso en el año de rodaje de Éxodo (1960), quedaba patente en el film cuando se organizan y defienden en el Kibbutz Dan Gadna.

Si algo me ha llamado la atención es el elevado grado de madurez y seguridad que tienen, que en gran medida lo atribuyo a que, cuando terminan con 21 años su servicio militar, éste aprendizaje les proporciona una ventaja muy útil sobre todo para emprender:

  • Liderazgo: Capacidad de mover masas y organizar grupos para el logro de una meta u objetivo.
  • Audacia: Asumir riesgos, controlando el impacto y las variables a considerar.
  • Confianza: Seguridad en su proyecto, no esperar a que la oportunidad venga.
  • Responsabilidad: Utiliza su poder en beneficio de todos y sabe asumir las consecuencias de sus actos.
  • Pasión: Aferrarse a los anhelos, incluso hasta llegar a la terquedad.
  • Solidaridad: Velar por los intereses del grupo; no ser egoísta.

Hay más aportes de su paso por las FDI pero los principales y que tienen su reflejo en el mundo del emprendimiento de manera más directa creo que son los anteriores.

Es un hecho que en los encuentros que hemos tenido allí con personas de entre 21-27 años el grado de madurez, la visión y el enfoque de los diferentes temas es, comparativamente con nuestro entorno más inmediato, completamente abismal y eso determina su grado de éxito.

Si añadimos a estos mimbres la especial circunstancia de que existe un ejército de reservistas que, en términos generales, obligatoriamente un mes al año tienen que reincorporarse, y compartir de nuevo experiencias, independientemente del estatus social que ahora ocupen, el resultado es una fuerte cohesión. Taxistas mezclados con emprendedores, como nos contaban un fontanero liderando un pelotón en el que estaban políticos o directivos…cuando esto sucede la conexión entre ellos es muy potente.

Por último, conceden mucha importancia a la formación militar, el cuerpo por el que se haya pasado y el servicio que se ha prestado, incluso más que el aprendizaje universitario, si en un curriculum aparece alguna de las unidades de élite del ejército, como por ejemplo la 8200, la valoración social y empresarial se incrementa significativamente.

Posiblemente, desde nuestra perspectiva de un país que no está en guerra, lo más inmediato sea rechazar esta organización social pero de cara al mundo de los negocios y del emprendimiento constituye un pilar importante en la construcción de los valores del emprendedor o empresario que no podemos obviar.

 

 

#StartUpTrip (2)

 

“Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales.”

Mahatma Gandhi – Político Indio

Si en el anterior post llamaba la atención sobre el escaso valor que tienen aspectos formales y estéticos para los israelíes, hay más cuestiones que nos diferencian: están muy enfocados.

No se pierden en circunloquios y conversaciones para crear clima favorable, son directos, claros y buscan rápidamente la manera de extraer un beneficio del encuentro, un resultado común.

El ejemplo más palpable que encontramos fue en una reunión en StarTau en la que en 20 minutos despachamos todos los temas haciendo un elevator pitch introductorio y luego planteando vías de colaboración con el departamento de desarrollo internacional. Fue un encuentro que nos puso de manifiesto las grandes diferencias y el enorme gap que hay con nuestro entorno más inmediato:

  • Bottom-up: la iniciativa parte desde abajo, en el caso concreto de StarTau son los estudiantes los que generaron esta división dedicada al emprendimiento y a fomentar la actitud emprendedora y se organizaron como una estructura orientada a este cometido, no fue una idea del rector o catedrático, sino algo que fue parido por los propios afectados.
  • Conectados: tienen relaciones con las empresas muy fluidas tanto para organizar encuentros, como para anticipar colaboraciones y los hacen muy partícipes de su día a día. También cuentan con enlaces en casi cualquier parte del mundo para estar en permanente vigilancia de tendencias.
  • Orientación internacional: son conscientes de que en un país de 7 millones de habitantes tienen que estar pensando en el exterior, su mercado natural es USA, pero Europa y más concretamente España (Sefarad) está muy ligado a sus orígenes y representa una buena manera de crecer.
  • Pocos prejuicios: aquí podría extenderme pero después de tener encuentros de colaboración con empresas de referencia a nivel internacional o prestigiosas escuelas de negocios, una región pequeña o una entidad local les puede resultar atractiva, independientemente de la dimensión, ubicación…el término masa crítica cobra una dimensión diferente.

Pero todo no iba a ser positivo: todas las emociones y embrionarias propuestas de colaboración que hemos traído de este viaje han venido acompañadas de mucha frustración al trasladar planteamientos a la organismos, instituciones y administración y ver como sus tiempos y plazos, lejos de ser dinámicos, están sumidos en una parálisis recurrente, un bucle interminable de ineficiencia y escasa visión, atascados en burocracia y la operativa del día a día que les impide levantar la vista y proyectar siguientes pasos más allá del Ebro…pero eso es otra historia, continuamos con el #startuptrip en próximas entregas.

Conectar los puntos…

“Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.”

Gilbert Keith Chesterton – Escritor británico

Seguro que a más de uno os viene a la cabeza el discurso de Steve Jobs en Stanford, en el momento en el que nos sugiere que, de una manera que racionalmente es complicado de explicar, los puntos se acabarán uniendo.
Eso mismo es lo que ahora creo que me está pasando, hechos aparentemente inconexos y que guardan poca relación entre sí hacen que, en un par de semanas, me encuentre embarcado en una de las más apasionantes situaciones que pudiera pensar.
Contactos fortuitos que te llevan a conocer personas, realidades y proyectos que amplifican la escala y abren el objetivo para darte una visión macro de la realidad. La concurrencia de situaciones personales que te empujan a dar un giro en tus planteamientos y a revisar qué estás haciendo con tu vida y lo más importante, hacia dónde quieres ir…
Parece un guión escrito por una fuerza superior, pero realmente es así como creo que lo estoy viviendo, conversaciones que irremediablemente conducen a una única visión de cómo debes enfocarte en los próximos meses o años.
Miras hacia atrás en el tiempo y una sucesión de hechos recientes alineados de una manera que no habías previsto pero que, inconscientemente has manejado, y articulado: El nombre de la empresa (TMSGO) que a una persona le recuerda a un momento concreto de su vida y entiende que debes estar conectado, una presentación informal, una comida con una conversación fluida, una lectura sin importancia, un familiar del que hace tiempo que no sabes mucho, un amigo al que le apetece un cambio, un conflicto que es el detonante de todo, introduces en la coctelera de la vida estos ingredientes los aderezas con algo de tiempo y lo dejas reposar un mes y descubres que todo fluye con una única intención.
Si todo lo previsto se cumple es probable que me encuentre ante el mayor cambio profesional al que me he visto obligado a dar respuesta y me apetece conectar los puntos…son sensaciones, nada empírico, todo es cuestión de piel, pero cuando alguien analítico como yo experimenta estas emociones…

Metis…ese extraño conocimiento

“Las sensaciones no son las únicas integrantes de la experiencia. Los pensamientos son tan experimentales como las sensaciones, y tan vitales para la experiencia.”

Samuel Alexander – Filósofo británico

En ocasiones me sorprendo del conocimiento innato o espontáneo que tienen algunos de los clientes con los que colaboro, quizá no le respalden un MBA de prestigio, ni siquiera en algunos casos una formación universitaria, pero la sabiduría y el conocimiento (el expertise que diríamos los redichos) que han adquirido a costa de vivencias que les ha proporcionado un bagaje empresarial que en pocos textos los he visto expuestos.

Existe la tendencia de que gran parte de nuestras decisiones están formadas por un constructo que automatiza la respuesta y actúa de manera intuitiva, aparentemente irreflexiva pero realmente es el resultado del un sumatorio de experiencias que, de manera inconsciente, tabulamos e integramos a la hora de determinar la opción elegida. Éste comportamiento me maravilla cada vez que lo veo, los griegos lo llamaban Metis (una diosa) y ese concepto ha trascendido hasta nuestros días. Cada vez que alguien me expone lo que ese razonamiento inconsciente le dicta a la hora de tomar una decisión me cautiva ese conocimiento artesano.

Que alguien me haga cambiar de opinión sobre alguno de los conceptos empresariales más sólidos que creía que tenía dice mucho de lo potente de los argumentos de la lógica que no te explican en los libros, ni en los cursos y hoy he mutado de opinión.

Lo bueno de ser permeable a las opiniones es que te sirven para conformar la tuya con más argumentos, cada vez me genera más rechazo el que habla desde la certeza y el púlpito de la teoría o de aquel que pontifica desde la práctica en “condiciones de laboratorio”.

Un homenaje a todos los que, con sentido común, nos arrancan un bocado de realidad.

Fracaso ilustrativo…aprendizaje

“El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.”

Winston Churchill – Político británico

En diciembre de 2009 escribí sobre el fracaso y ahora reincido sobre el tema ante una próxima liquidación de una empresa en la que participaba y que me sirve para dar alguna orientación a quien lea el blog, siempre nos fijamos en el éxito como modelo a seguir, pero quizá el mayor aprendizaje sea el vicario, la repetición por imitación, así que aquí dejo algunas pautas: el sector tiene poco de innovador y de romántico, pero por dar los datos para ilustrar la entrada se trata de import de artículos de joyería de marcas reconocidas muy supeditadas a los designios de la moda.

El origen del negocio básicamente estaba fundamentado en que de los 4 socios del proyecto uno tenía un conocimiento del sector específico y motivación por desarrollar un negocio que le permitiera tener independencia de su actual flujo de ingresos.

Los otros tres socios aportábamos, además de capital, conocimientos en comercialización, marketing e importación y gestión de empresa.

Los factores claves que identificamos para esta apuesta empresarial fueron:

  • Mercado cautivo, bloqueo de mercado: conseguimos la distribución en exclusiva de una marca top, diferenciada que nos aseguraba que cualquier interesado en la moda pasara por nosotros.
  • Conocimiento específico de márgenes y canales con el socio involucrado en el sector.
  • Cambio divisas: en ese momento era muy favorable el cambio y sólo con la importación disponíamos de 20 puntos más de margen para plantear la operación con holguras.
  • El Plan de Negocio preveía un desarrollo importante y escalable en virtud del desarrollo de la distribución.

Al poco de iniciar el negocio y de conseguir algunos distribuidores el foco del socio relacionado con el sector se centró en su actual modo de vida perdiendo paulatinamente el interés por desarrollar y consolidar esta aventura. No le culpo, el error fue de no calibrar adecuadamente sus drivers y motivaciones y entender que aquí podría encontrar el recorrido necesario para su evolución profesional.

Del mismo modo, el core del resto estaba muy lejos de esta “inversión” que es como habíamos planteado esta operación, por tanto, sin una implicación directa en el negocio cedimos su desarrollo a terceros bajo una fórmula low-cost de comisión pura que basaba sus condiciones en ventas y gestión…tampoco funcionó.

A partir de ahí y con unos compromisos adquiridos con la casa matriz de distribución estrangularon nuestra tesorería y capacidad de financiación que, de haberse perpetuado en el tiempo, podría haber supuesto un “agujero” financiero de dimensiones importantes para el tamaño del negocio.

Una vez decidido el abandono del proyecto estamos tratando de que el “exit” sea lo menos virulento posible para nuestras respectivas cuentas de resultados y desde hace unos meses estamos liquidando existencias para conseguir tesorería y poder zanjar (expresión que gusta mucho) la sociedad.

Aprendizaje:

  • El conocimiento de un sector es algo más que saber márgenes y tener contactos. Es saber qué resortes pulsar para que un producto/servicio tenga impacto entre los clientes y un conocimiento profundo del who is who.
  • Una escritura que diga que eres socio de una empresa no garantiza que seas empresario/emprendedor ni siquiera un porcentaje mayoritario. He descubierto, con tristeza que, pese a que te juegues los cuartos, la “naturaleza” de empresario está reservada para una cierta actitud vital.
  • Las soluciones low-cost son apaños que merman la capacidad de respuesta y que constriñen tanto tus opciones que impiden ser flexibles con tu desarrollo.
  • Una oportunidad de mercado tiene principio y fin y hay que saber coger el “tempo” a la situación para saber cuando salir y maximizar el beneficio o minimizar las pérdidas, no es sostenible un desequilibrio.
  • La economía está muy por encima de otras ciencias sociales, cuando el bolsillo está afectado, se pierden determinados valores de vista.
  • Reincidir en el error sin cambios sustanciales y empecinarse en que las cosas cambiarán genera alteraciones de la realidad que no se pueden gestionar ni gobernar.
  • Uno  de los saltos de fe que dice Javier Megías estaba identificado en el Plan de Negocio: el crecimiento de los distribuidores, si eso fallaba, se caía todo como un castillo de naipes y durante varios meses nadie asumimos ese error.

Afortunadamente ya estamos en disposición de liquidar el negocio y dedicarnos a otra cosa sin grandes perjuicios, además de estas enseñanzas generales tengo otras más personales que son las que de verdad han calado y que condicionarán planteamientos futuros más que las aquí he expuesto…pero ésas las desvelaré acompañado de una copa de buen Rioja ;).

¿Oportunidad de mercado o cultura del pelotazo?

“¿De qué le sirve a un hombre la oportunidad, si no sabe aprovechar”

George Eliot – Seudónimo escritora británica Mary Anne Evans

Hace unas semanas acudí a Bilbao al Congreso Nacional de Marketing y Ventas, no voy a entrar en detalles sobre el evento, pero sí sobre mi opinión acerca de algunos conceptos, en una de las conferencias concretamente en la de  Miguel Ocaña Vicepresidente de Corporación Mondragón aseguró que:

“…no creía en las empresas que basaban su proyecto en oportunidades de mercado o pelotazos”

toda su presentación me pareció cargada de sentido común, conocimiento y experiencia sin embargo en este punto manifesté en un tweet mi desacuerdo o, al menos, mis ciertas dudas con respecto a lo que planteaba, entiendo que en 140 caracteres es complicado el tratar de dar una explicación razonable pero como recibí algunas consultas, algún mensaje sobre este tweet, me gustaría desarrollar el razonamiento que conduce a mi opinión, como todas las opiniones discutibles, pero formada bajo un conjunto de informaciones y experiencias.

En primer lugar, poner en la misma balanza oportunidad de mercado y pelotazo me parece un error de concepto. Tendemos a pensar que los pelotazos son ineficiencias de mercado de carácter temporal y que bordean lo ética o legalmente exigible a cualquier tipo de iniciativa económica, mientras que una oportunidad de mercado es una ineficiencia sin ese componente que estigmatiza la generación de ese proyecto, ejemplos recientes demuestran que existen océanos azules que no se han atendido o descubierto y que presentan pocas barreras de entrada para que una industria o mercado se desarrolle, ¿es eso un pelotazo? Desde mi humilde opinión y bajo mi criterio creo que no, sin embargo podríamos asegurar que los que llegan en segunda instancia si que son promotores de esa cultura del aprovechamiento propio del “pelotazo”.

En segundo lugar, no debemos obsesionarnos con la perdurabilidad de las empresas, la caducidad de los proyectos no es malo “per se” más bien al contrario, empecinarse en que una empresa deba – invariablemente –  conservar su “status quo” y no variar su rumbo al margen de lo que dicten las circunstancias del entorno me parece de una miopía empresarial supina, es bueno adaptarse, es bueno consolidar una posición y si es necesario variar el timón para sostener a una compañía, ahora bien el no practicar la eutanasia empresarial puede condenar a una empresa al más absoluto de los fracasos y sumirse en el abismo de los desastres empresariales, frecuentemente veo como la cabezonería de los dirigentes o líderes de las empresas condiciona de tal manera el devenir del proyecto que creen que pueden luchar invariablemente contra el mercado y controlar con su sola fuerza vital la tendencia de una industria. Por eso creo que el aprovechar las brechas de mercado es bueno, con el matiz de que sea consustancial y próximo o anexo a tu negocio, desarrollar cuestiones que estén alejadas de tu misión puede ser tan pernicioso como el no atender mercados emergentes.

Por último siempre me acuerdo de una tienda de hace más de dos décadas que abría por el mes de noviembre y cerraba a finales de enero que se dedicaba a vender juguetes para la campaña de navidad, esto que ahora está tan de moda como los restaurantes clandestinos o los comercios efímeros hace más de 20 años lo viví en Logroño, esta tienda hacía acopio de los juguetes que esa navidad tenían más probabilidades de venderse y con una superficie de venta notablemente más elevada y comercialmente mejor formulada conseguía hacer su particular agosto en el mes de diciembre…¿es esto un pelotazo? Desde mi punto de vista no, se daba una necesidad y concurrían unas circunstancias que eran el caldo de cultivo para esta propuesta.

El tweet de la discordia:

1x1.trans - ¿Oportunidad de mercado o cultura del pelotazo? - selección, proyecto, marketing, emprender, economía, crisis, creatividad, cooperación, colaboración, branding, blue ocean, aprendizaje

Me gustaría cerrar esta entrada con la sobreabundancia de oferta 2.0 expertos, gurús, simples ejecutores, advenedizos…¿forman parte de esa cultura tan española de aprovecharse de las circunstancias? o por el contrario ¿son personas/empresas/entidades que tienen una sólida propuesta construida desde la formación, experimentación y del ensayo error que les hace ser profesionales en el desempeño de estas funciones?…me temo que aquí el Sr. Ocaña estaba en lo cierto.

El mejor trabajo del mundo: facilitar y guiar…

“Todo comienzo tiene su encanto.”

Johann Wolfgang Goethe – Dramaturgo alemán

Tengo, he tenido y espero tener la suerte de participar en el inicio de muchos proyectos – propios y ajenos, como protagonista o como actor – a lo largo de los últimos 15 años he tenido la fortuna de ver como nacen, crecen o fracasan algunas iniciativas y siempre me ha cautivado y llamado la atención la energía que se canaliza en los momentos (días) previos al lanzamiento, esa sensación de que culminan los esfuerzos, deseos y anhelos de todos los integrantes y cristalizan en una propuesta al mercado.

Son tiempos inciertos, tiempos que exigen a los valientes que hagan foco en acertar con la proposición de valor que hacen, momentos que invitan a que los previos sean más certeros porque el error acecha y las variables del entorno, que nunca están en nuestra mano por más que nos empeñemos, son traicioneras.

Cuando veo que se pone el acento en pensar qué quieres aportar, conocer qué piensa tu cliente y destinas todo tus esfuerzos a hacérselo fácil, sabes que se está por el buen camino…no es garantía de éxito pero sí de que estás poniendo las bases que cimienten el edificio empresarial que sostenga ese proyecto.

El acompañar a estos proyectos hace que vivas muy intensamente esos momentos iniciales, que compartas con vehemencia sus mismos desvelos y eso es una fortuna el que te hagan partícipe de esas situaciones.

Hace pocos días y semanas han visto a la luz varias de estas iniciativas y, si los primeros resultados predicen su comportamiento futuro, parece que vienen acompañados de buenos augurios. Además en la manera en la que nos gusta, con un discreto segundo plano, el protagonista es el cliente.

En todos ellos, nuestra participación ha sido transversal, ir más allá del plan de negocio y de las frías cifras que, aunque imprescindibles y guía del negocio, siempre se construyen y se sostienen con más buena intención que certeza, y aportar conocimiento y expertise en que las ideas generadas se organicen en procesos que sirvan para seducir al cliente y convencerle de que el producto/servicio es el mejor disponible y ese es un gran trabajo que nos enriquece profesional y personalmente. En los momentos iniciales hay que tener una visión holística del proyecto, centrarse en una parcela y no ver su interacción con el resto de áreas es tener miopía empresarial, todas son claves para el producto final y deben considerarse como un todo.

El ser facilitadores de este desarrollo y validar premisas de negocio es una tarea que en ocasiones se descuida y hace que se ponga foco en cuestiones con más visibilidad pero que no tienen impacto directo en la cuenta de resultados, lo que habitualmente se resume en:

“los árboles no nos dejan ver cómo es todo el bosque”.

Si queremos ser encontrados, elegidos, recordados y recomendados debemos poner todos los recursos en conseguir que desde inicio hasta el fin de la experiencia del cliente superemos sus expectativas más ambiciosas y no nos perdamos en un vistoso recurso que aporta más bien poco a la fría cuenta de resultados que dirige nuestro negocio, de ahí que debamos ser pragmáticos y no perdernos en florituras desde el momento cero.

Soy partidario de una vuelta a los básicos en la que se analicen los procesos de negocio, se revise la puesta en escena, que de una acción ocurrente o un nombre creativo que brinde un resultado cortoplacista y que tenga un recorrido, y en esa revisión aprovechar para aplicar todas las novedades, herramientas o innovaciones que ahora están a nuestro alcance.

Selección natural…o artificial

“Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.”

Johann Kaspar Lavater – Filósofo suizo.

Tenemos facilidad para olvidar los porqués…las explicaciones que justifican la manera en la que hacemos determinadas cosas, las razones y los argumentos que sostienen las acciones que emprendemos y las decisiones que tomamos. Una promesa de un potencial cliente, una operación que ha ido bien y sobre esa base construimos todo un plan de negocio. La mayoría de las veces no reflexionamos lo suficiente, no nos tomamos un tiempo para una pausa y para el análisis sereno de las diferentes opciones que se abren ante nosotros.

La inmediatez de la respuesta, el frenesí de la necesidad por conseguir resultados evitan que seamos analíticos y descuidemos muchos factores que no consideremos a la hora de tomar una decisión.

Ahora bien, enseguida se distinguen las organizaciones que se toman ese momento de atemperar ánimos de aquellas que sólo pretenden ganar tiempo y que la solución a ese planteamiento les venga dada. Unos son protagonistas de su destino y definen su realidad, mientras que otros viven al albur de los designios del entorno.

Últimamente estoy recorriendo más empresas de las habituales y veo como las que son las que definen sus movimientos han sufrido en menor medida el peso de la situación económica general, no han sido llevadas por las mareas generadas por otros, sino que han conseguido trazar su propio rumbo. Recientemente he vivido varios casos:

  • En uno la empresa apostó hace varios años por el mercado internacional y a fuerza de sostener esa apuesta con las utilidades generadas en el mercado local (España) se ha hecho un hueco y en estos momentos su ha invertido la proporción de sus ventas asegurando, no sólo la continuidad del proyecto, sino la estabilidad del mercado natural que paulatinamente ha visto mermar sus ingresos.
  • En otro la apuesta de la empresa fue por el comercio electrónico y un producto industrial consigue actualmente el 80% de sus leads a través de las redes, con un esfuerzo ímprobo en posicionamiento, SEO, SEM, pero con una total ruptura de paradigma de un producto industrial, destinado a un comprador profesional y muy técnico transformando la dinámica habitual del sector y gozando de una vía de captación de nuevos clientes importante.

En los dos casos, su forma de trabajo es similar, han incorporado nuestra ayuda para mejorar (algo que ya está bien diseñado) y conseguir optimizar parcelas que, por el importante y no planificado crecimiento que han vivido quizá forme parte de su manera de hacer empresa, pero la decisión ha sido rápida poco centrada en los flecos y más en la importancia de la colaboración, recuerdo en ambos casos como han reconocido sus carencias y en qué debía hacer foco la colaboración.

También he visto empresas que, parapetadas tras una falsa seguridad de mercados consolidados, han iniciado una serie de circunloquios alrededor de sus necesidades, procesos, personas, pero sin concretar y centrar el siguiente paso, empresas con las que llevamos más de 3 meses aportándole documentación, definiendo posibles vías de colaboración. Si no sabes dónde te duele, de poco te puedo ayudar.

Las empresas exitosas con las que entro en contacto se caracterizan por apostar decididamente por algo que tiene reflejo inmediato en su cuenta de resultados (inicialmente en los gastos o ingresos) pero más allá de eso, el principal rasgo que las identifica es la determinación sobre las decisiones, sin quiebros, sin tartamudeos y ahora mismo se agradece esa voluntad y definición, ya que evita que, sin empezar a generar resultados, lleves meses alrededor de un tema que no arranca y que hace que despliegues y pierdas energías en el previo, no en el “mientras tanto”, afortunadamente cada vez la selección previa de aquellos proyectos en los que participamos garantiza el destinar recursos y energías bien canalizadas, nos llevó algún tiempo tomar la decisión pero ahora hay “oportunidades” a las que se dice que no.

Marketing experiencial…experiencia “marketizada”

1x1.trans - Marketing experiencial...experiencia "marketizada" - trabajo equipo, marketing, formación, experiencia, emprender, crisis, creatividad, cooperación, concepto, branding, aprendizaje“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.”

Miguel de Cervantes Saavedra – Dramaturgo español

Constantemente recibimos impactos sobre las excelencias y bondades de hacer que una experiencia con un cliente sea única, conseguir blindar esa relación mediante la construcción de un potente vínculo basado en la emoción, en la construcción de un imaginario y la adicción de significado a la vivencia empresa/marca-cliente.

Quizá los de marketing complicamos mucho las cosas o nos gusta hacer teoría de algo que posiblemente sea más sencillo, fácil y menos enrevesado de como lo queremos presentar, quizá el árbol no nos deje ver el bosque pero lo cierto es que en determinadas ocasiones el sentido común y la verosimilitud son más potentes, menos superficiales y fingidos.

Hace unos días me encontraba dando un paseo por una localidad de La Rioja después de haber salido de una reunión con un cliente, quizá mi expresión no era la más agraciada del mundo por el desarrollo de ese encuentro y por el contexto económico general en el que nos encontramos sumidos, sin embargo, se acercó a mí un lugareño y me increpó: “Si esa cara es por la prima de riesgo mejor que pases aquí y te alegremos el día”.

Sorprendido por lo directo y franco de su planteamiento y al mismo tiempo cautivado por lo “rupturista” de la propuesta le hice caso, tenía cosas que hacer, cuestiones que avanzar, llamadas que devolver y sin embargo, me vi empujado a entrar en esa “máquina del tiempo” que era su bajo en la plaza del pueblo.

Según llegué un pan de guindilla (picante), chorizo, oreja de cordero rebozada y vino de la bodega en la que nos encontrábamos adornaba la mesa. Poco a poco, cuando fuimos debidamente presentados, nos enfrascamos en una conversación, en la que mi cara de sorpresa y las notas que fui recogiendo debieron sorprender a mis anfitriones.

Nos encontramos en una bodega pequeña, de un cosechero pequeño que tiene la peculiaridad de elaborar su vino (el que le gusta a él no el que le gusta al mercado) y también algo de vermouth (ídem), poco a poco, cuando el vino fue soltando la lengua y la confianza, que por su parte la ofreció desde el primer momento sin condiciones, dio paso a la ronda de preguntas, traté de llevar el ascua a mi sardina.

  • Visitas: le pregunté si esa bodega era “visitable” su respuesta me dejó parado, claro que sí, por los amigos que les interesa verla, la bodega, con unos calados impresionantes en los que contaba historias sobre cómo de pequeño se perdía entre ellos y cómo  su primera borrachera llegó en uno de esos rincones y otras cosas que tampoco conviene desvelar en este blog a estas horas ;). ¿Les cobras a las visitas? Respuesta: Depende, si me han parecido majos y me he divertido o he aprendido no les cobro, si me ha parecido aburrido, o unos aprovechados claro, hay que compensar lo que les doy y lo que me dejan.
  • Venta: ¿Vendes vino en la visita? no…si quieren comprar, aquí tienen los precios y ellos deciden yo les invito a dar una vuelta conocer los calados y les cuento un par de historias, si a ellos les gusta el vino o lo que cuento y quieren contarles a sus amigos lo especial que han pasado la mañana es una cuestión suya, yo no les fuerzo a nada, por tanto me compran…no vendo.
  • ¿Tienes establecida una ruta, con sus paradas, cosas que enseñar? mira que eres raro -me dijo- una vez que estás en mi casa, puedes ver lo que quieras, que quieres pasear, pues tu mismo, que te quieres sentar en la mesa y almorzar, pues aquí tienes. ¿el almuerzo es frecuente? Yo he conocido la prima de riesgo hace un mes, desde hace décadas yo almuerzo todos los días y mejor acompañado que solo, así que eso no me lo va a cambiar ni la prima ni el primo.

Podría trufar esta entrada de mil chascarrillos que me contó (memorable cuando le pregunté si hacía enoturismo) pero lo más importante es que a veces dotamos de contenido artificial a cuestiones que son más sencillas y que, despojadas de las capas de “impostado” maquillaje de marketing, hacemos que algo único carente de contenido parezca una suerte de “quintaesencia” que colmará todas las necesidades: me recuerda a esas viejas artistas de Hollywood que, años después de vivir su momento de gloria, en el ocaso de las carreras, salen maquilladas acompañadas de un joven que les haga revivir viejos tiempos. Todo plexiglás…y esto me preocupa, que en nuestro ánimo por construir una experiencia diferencial, desproveamos de veracidad y autenticidad a una relación más próxima y cercana. Por cierto, esto sucedió en La Rioja, ¿dónde si no?…#LaRiojaApetece

Dejo testimonio visual del almuerzo

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¿Segmentación o manipulación?

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Affinity © Sandro Sardoz

“El conocimiento deja de ser el espejo mental del Universo para convertirse en un simple instrumento para manipular la materia.”

Bertrand Arthur William Russell – Matemático británico

El martes participé en una conversación sobre las redes; cómo unas ponderan más que otras con el algoritmo de Google, o mejor dicho San Google, cómo mejorar el SEO y ese tipo de triquiñuelas con las que parece que abres una caja de conocimiento cuando realmente estás arañando la superficie y en un momento dado hablamos sobre el universo Google y como te envuelve, cómo te arrastra, te rodea y hace que toda tu interacción esté regida por sus normas.

* Aviso a navegantes, no pretendo ser analista sesudo, gurú de las redes y mucho menos pontificar desde el púlpito, simplemente quiero dar mi punto de vista sobre dos hechos aislados que, coincidiendo en la misma ventana temporal, hacen que me plantee algunas cuestiones a nivel usuario, ahora que parece que está de moda transcribir opiniones sobre el descalabro en la bolsa de Facebook, sobre la situación económica nacional…mi ámbito es otro bien diferente.

El segundo acontecimiento que llamó mi atención ayer  fue este tweet aislado de Iván Rodríguez (divertido tipo), bastante más conocido por @twittboy:

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Este tweet, aparentemente facilitador de la tarea, que adaptará los contenidos que muestra como relevantes en función del usuario, cito textualmente: “Con los nuevos Trending Topics ese círculo se cierra todavía más y se centra completamente en el usuario y en el modo en el qué usa Twitter” es un dardo envenenado.

Me explico mezclando los dos sucesos, en principio parece que Google prima más los resultados en los que tus contactos de GooglePlus (sencillo ejemplo) han manifestado su interés que el resto, además tiene información sobre lo que te gusta o deja de gustar, en este mismo saco puedo meter a Facebook ya que veo sus sugerencias y entiendo que tienen mucho de proceso y analítica de mi información, ahora se sube al carro Twitter, de tal forma que:

Todas las redes me dan la información que saben que me gusta consumir, con lo que mi visión del mundo se convierte en endogámica y limitada.

Esta conclusión (seguro que no he descubierto la pólvora) no tendría mayor trascendencia, incluso para algunos resultará positiva, porque facilita la digestión y los contenidos son masticados por otros, si no implicara que esa facilidad para alimentarme de lo que me gusta es ladina, no es clara, no es transparente, realmente hay muchas personas que no saben que el universo que ves a través de las redes/internet… no es todo el universo disponible.

Si hago una búsqueda de alrededor de un tema y el resultado viene “capado” por mis intereses estoy retro-alimentando esos gustos y preferencias, pero no estoy conociendo nuevos sabores, es como si siempre comiera en mi restaurante favorito y me prepararan la comida que me gusta, si no me dan la posibilidad de descubrir aromas nuevos, combinaciones distintas..¿estoy creciendo como gourmet?.

Además, si es algo elegido por mi, para esta parte lo voy a ilustrar con otro ejemplo: todos somos conscientes de que comprar determinada prensa implica que mi orientación política está marcada o por lo menos es afín, quiero consumir aquello que me alimenta, pero es un acto voluntario en el que yo decido, cuestión diferente es que fuera al kiosko a informarme y el kioskero me diera de aquí esta información que se que te va a gustar, de esta otra publicación este breve...un gran hermano que nos adocena y aborrega a partes iguales.

Alguno me dirá, que llego tarde, que ese es el leitmotiv de este mundo virtual el conseguir generar una experiencia placentera, pero esta irrealidad es tan ficticia como los escenarios de los western que detrás de la calle principal el resto era puro atrezo.

Quiero información, quiero elegir por mi cuenta, para que me equivoque y descubra nuevos sabores, no quiero seguir a la masa, necesito llegar a conclusiones por mí mismo.