Marketing y Burdeos: o cómo con poco hacer todo

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“La oportunidad se presenta tarde y se marcha pronto.”

Publilio Siro – Escritor latino

Aprovechando las fiestas locales he estado unos días visitando la región de Burdeos tratando de buscar ideas o empaparme de su cultura vinícola para “importar” algo a un nuevo proyecto sobre el que estoy trabajando, además de decir a los cuatro vientos que es una zona que merece recorrer a cualquiera que esté interesado en el mundo del vino he aprendido mucho sobre lo que se puede hacer cuando creas una experiencia y cuentas una historia sobre tu producto.

Trataré de hacer un paralelismo entre Burdeos/La Rioja para que veamos las áreas de mejora que existen y las vías de trabajo elementales (no voy a descubrir nada) que se abren para posicionar la marca “La Rioja” como referente vinícola europeo:

  • Pasión: No he visto en toda la ruta a nadie que no transmitiera pasión por el vino, en los Château visitados, Restaurantes, Enotecas…quizá donde menos pude percibir esa sensación fue en la Oficina de Turismo de Burdeos y St. Emilion (¿funcionarios? o el hastío de siempre contar lo mismo).
  • Storytelling: Aquí es donde nos dan sopas con honda en varios de los Château que visité, la “capacidad productiva” e instalaciones eran menores que mi casa…recuerdo que en uno de ellos: Moulin de Clotte le pregunté a la persona que nos enseñó la bodega si ahí estaba todo el vino que producían (40 barricas contadas) y me confirmó que sí que con la clasificación de la Apelación y la propia historia de la bodega que narró ése era su negocio 12.000 botellas. Ahora bien, alrededor del vino construían una liturgia que blindaba la idea de estar disfrutando de algo exclusivo y único.
  • Servicio: En La Rioja es complicado entrar en una enoteca (las pocas que hay) y que ofrezcan catar cualquier vino que esté en la exposición, que te argumenten ese vino y te ayuden a identificar sabores, aromas es misión imposible…pues bien, en los 3 sitios en los que entré en todos lo hicieron y además de con gusto, atención y profesionalidad muy volcados…cuando te tratan así, lo menos que puedes hacer es comprar algo y las 10 botellas de vino que he traído (contadas) han supuesto una merma financiera de 500€…se genera un compromiso importante cuando pruebas un vino “desinteresadamente”. Si queremos ser una referencia vinícola debemos vivir y tener ese mínimo de “cultura del vino”.
  • Entorno: Todo acompaña, un entorno cuidado, en el que se ha respetado la arquitectura original, no hay estridencias, hay armonía de colores, composiciones, se cuida mucho la puesta en escena, el envoltorio es bonito y coherente con el concepto a transmitir…invita, te sientes como en un cuento…por poner un caso, nuestra calle Laurel, sitio referenciado turísticamente por propios y extraños, necesita urgente un lavado de cara, hay establecimientos que son inapropiados para servir alimentos por una cuestión mínima de higiene, es necesaria una inversión razonable…ya no vale con un buen producto.
  • Producto adaptado: Otra cosa que me llamó la atención habitualmente entendemos que en los sitios turísticos nos van a la multa en los restaurantes se va a producir, sin embargo he comido menús muy elaborados y sabrosos por 14€, cifra difícil de entender cuando estás en pleno centro, disfrutando de unas vistas y de un servicio excepcional, creo que responde a la filosofía de amoldarse al turista.

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Por último varias cosas sueltas que invitan a la reflexión:

Estuve en un calado (Clos de Menuts) cuyo olor a moho era evidente, nadie elaboraría vino en esas condiciones, sin embargo lo argumentaban con las raices, la historia…de un defecto hicieron virtud y os aseguro que  los americanos que allí estaban “compraron esa moto”.

Una camarera me “abroncó” (educadamente) por no esperar a que el vino recién decantado se aireara un poco para que “disfrutara de todos los matices y sabores que encerraba el caldo” (textual y en castellano).

Eché en falta más accesos WIFI gratuitos, es una manera sencilla de que el turista referencie sitios, cuente vivencias, experiencias…

Mi resumen es que con lo justo y apropiado, sin grandes alardes, se puede construir una potente experiencia para el cliente…otro día hablaré de la experiencia de la Villa en la que nos alojamos…puro gozo para los sentidos 😉 y así aprovecharé para enlazar con el poder de recomendación y prescripción de las redes sociales, gracias a Puy y su blog pude confeccionar gran parte del recorrido.

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