Mitos sobre financiación de proyectos

“El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.”

Mahatma Gandhi – Político indio

Hace unos días asistí al Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes para Pymes y Emprendedores y fui testigo de cómo existen todavía mitos alrededor del emprendimiento y lo que en el ámbito comercial se llama “barbas postizas” que en realidad no son más que excusas que utilizamos para no hacer lo que toca y refugiarnos en nuestro círculo de confort. No entraré en el detalle del Congreso pero sí en la situación.

Como caso práctico se presentó la experiencia piloto Go To Silicon Valley por parte de Samantha y Alejandro, el resumen es un concurso itinerante en 10 ciudades para proyectos/emprendedores/startups que se premiará con un viaje a Silicon Valley de una semana con todos los gastos pagados, la dinámica es sencilla, durante un fin de semana los participantes reciben formación y aceleración para sus ideas. Uno de los asistentes planteó a Samantha una consulta sobre financiación y lo difícil que es acceder y lo complicado de lanzar una idea sin recursos…

La respuesta fue sencillamente genial: ¿si tú no arriesgas e inviertes en tu proyecto por qué esperas que otro lo haga? Efectivamente, vemos en la prensa como tal o cual start-up ha “levantado” (utilizando argot) 100.000/200.000/500.000 € (aquí puede ponerse la cifra que se quiera) y que además ha sido acelerada por XXX que le ha dotado por recursos de…pero si antes el equipo promotor no ha dedicado recursos es muy difícil que haya llamado la atención del inversor y que además confíe en las posibilidades del proyecto, si sigues trabajando por cuenta ajena y no apuestas por tu idea…¿pretendes que otro lo haga?, es vital ser congruente.

Comentaba hace también unos días con el representante de un grupo inversor que los proyectos le llegan desarmados, sin preparara y simplemente apuntando una idea como pilar de la Start-Up, quizá las noticias que nos rodean estén simplificando el proceso y sea todo mucho más sencillo, pero cuando comienza a analizar la viabilidad, continuidad y escalabilidad del proyecto afloran muchas parcelas sin armar, algo tan sencillo como un pacto de socios, lastra la consecución de la financiación para el equipo promotor. Es algo que me llamó la atención en mi reciente viaje a Israel, aquí el apartado legal, apenas se circunscribe a la redacción de los estatutos para las escrituras, mientras que allí se considera desde el primer momento como manera de regular las relaciones entre los diferentes socios (capitalistas y promotores) salidas (dichoso exit), flujos…todo, aquí sólo el hecho de plantear una aproximación pone en peligro el que la inversión se pueda realizar.

También me comentaba que un asesor (fiscal, administrativo…) dificilmente arma un proyecto tal y como lo necesitan para estudiarlo y que el trámite y proceso de valoración se dilata cuando es algo que, con una información coherente, correcta y clara, aceleraría notablemente la entrada de capital. Quizá el aporte de los asesores de cumplida respuesta a trámites, permisos y licencias pero eso para un inversor no tiene sentido, por eso es necesario hacer un ejercicio de auto-reflexión para valorar si seremos capaces de dar entrada a terceros en el proyecto, si estamos dispuestos a ser revisados y auditados y el rol a desempeñar. Si estas preguntas están sin contestar…es mejor no avanzar.

Por cierto: si tienes interés en saber si tu idea y proyecto puede ser “invertible” ¿por qué no hablamos?

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