Marketing experiencial…experiencia “marketizada”

1x1.trans - Marketing experiencial...experiencia "marketizada" - trabajo equipo marketing formación experiencia emprender crisis creatividad cooperación concepto branding aprendizaje“La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde.”

Miguel de Cervantes Saavedra – Dramaturgo español

Constantemente recibimos impactos sobre las excelencias y bondades de hacer que una experiencia con un cliente sea única, conseguir blindar esa relación mediante la construcción de un potente vínculo basado en la emoción, en la construcción de un imaginario y la adicción de significado a la vivencia empresa/marca-cliente.

Quizá los de marketing complicamos mucho las cosas o nos gusta hacer teoría de algo que posiblemente sea más sencillo, fácil y menos enrevesado de como lo queremos presentar, quizá el árbol no nos deje ver el bosque pero lo cierto es que en determinadas ocasiones el sentido común y la verosimilitud son más potentes, menos superficiales y fingidos.

Hace unos días me encontraba dando un paseo por una localidad de La Rioja después de haber salido de una reunión con un cliente, quizá mi expresión no era la más agraciada del mundo por el desarrollo de ese encuentro y por el contexto económico general en el que nos encontramos sumidos, sin embargo, se acercó a mí un lugareño y me increpó: “Si esa cara es por la prima de riesgo mejor que pases aquí y te alegremos el día”.

Sorprendido por lo directo y franco de su planteamiento y al mismo tiempo cautivado por lo “rupturista” de la propuesta le hice caso, tenía cosas que hacer, cuestiones que avanzar, llamadas que devolver y sin embargo, me vi empujado a entrar en esa “máquina del tiempo” que era su bajo en la plaza del pueblo.

Según llegué un pan de guindilla (picante), chorizo, oreja de cordero rebozada y vino de la bodega en la que nos encontrábamos adornaba la mesa. Poco a poco, cuando fuimos debidamente presentados, nos enfrascamos en una conversación, en la que mi cara de sorpresa y las notas que fui recogiendo debieron sorprender a mis anfitriones.

Nos encontramos en una bodega pequeña, de un cosechero pequeño que tiene la peculiaridad de elaborar su vino (el que le gusta a él no el que le gusta al mercado) y también algo de vermouth (ídem), poco a poco, cuando el vino fue soltando la lengua y la confianza, que por su parte la ofreció desde el primer momento sin condiciones, dio paso a la ronda de preguntas, traté de llevar el ascua a mi sardina.

  • Visitas: le pregunté si esa bodega era “visitable” su respuesta me dejó parado, claro que sí, por los amigos que les interesa verla, la bodega, con unos calados impresionantes en los que contaba historias sobre cómo de pequeño se perdía entre ellos y cómo  su primera borrachera llegó en uno de esos rincones y otras cosas que tampoco conviene desvelar en este blog a estas horas ;). ¿Les cobras a las visitas? Respuesta: Depende, si me han parecido majos y me he divertido o he aprendido no les cobro, si me ha parecido aburrido, o unos aprovechados claro, hay que compensar lo que les doy y lo que me dejan.
  • Venta: ¿Vendes vino en la visita? no…si quieren comprar, aquí tienen los precios y ellos deciden yo les invito a dar una vuelta conocer los calados y les cuento un par de historias, si a ellos les gusta el vino o lo que cuento y quieren contarles a sus amigos lo especial que han pasado la mañana es una cuestión suya, yo no les fuerzo a nada, por tanto me compran…no vendo.
  • ¿Tienes establecida una ruta, con sus paradas, cosas que enseñar? mira que eres raro -me dijo- una vez que estás en mi casa, puedes ver lo que quieras, que quieres pasear, pues tu mismo, que te quieres sentar en la mesa y almorzar, pues aquí tienes. ¿el almuerzo es frecuente? Yo he conocido la prima de riesgo hace un mes, desde hace décadas yo almuerzo todos los días y mejor acompañado que solo, así que eso no me lo va a cambiar ni la prima ni el primo.

Podría trufar esta entrada de mil chascarrillos que me contó (memorable cuando le pregunté si hacía enoturismo) pero lo más importante es que a veces dotamos de contenido artificial a cuestiones que son más sencillas y que, despojadas de las capas de “impostado” maquillaje de marketing, hacemos que algo único carente de contenido parezca una suerte de “quintaesencia” que colmará todas las necesidades: me recuerda a esas viejas artistas de Hollywood que, años después de vivir su momento de gloria, en el ocaso de las carreras, salen maquilladas acompañadas de un joven que les haga revivir viejos tiempos. Todo plexiglás…y esto me preocupa, que en nuestro ánimo por construir una experiencia diferencial, desproveamos de veracidad y autenticidad a una relación más próxima y cercana. Por cierto, esto sucedió en La Rioja, ¿dónde si no?…#LaRiojaApetece

Dejo testimonio visual del almuerzo

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