La libertad de las redes…

1x1.trans - La libertad de las redes... - trabajo equipo redes sociales publicidad proyecto libertad experiencia crisis concepto colaboración clientes aprendizaje“El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena.”

Santiago Ramón y Cajal – Médico español

Creo que, como casi todos, he tenido mis errores, disgustos, debates, discusiones, desencuentros en las redes…el que esté libre de haber sufrido en sus carnes cualquiera de estos “estados de la materia 2.0” que tire la primera piedra, también por ver el vaso medio lleno y con una actitud positiva diré que me han dado muchas satisfacciones, desde conocer a gente que sería complicado hacerlo por otra vía, risas y sonrisas, encuentros y amistades…creo que el fiel de la balanza se inclina hacia la parte más favorable, bien porque pese más o porque prefiera quedarme con eso.

Recientemente he vuelto a reflexionar, dediqué un fin de semana a filosofar sobre si esta realidad no es una quimera que nos hemos creado para evadirnos o si realmente es una proyección de nuestra entidad (igual me tenía que haber dedicado a otras cuestiones más terrenales). Con demasiada frecuencia veo que la participación en las redes de algunos perfiles/marcas/empresas viene a ser una glosa de sus actos que no tiene más trasfondo que saturar un canal de mensajes, la comunicación como se ve en la carrera requiere feedback, requiere diálogo, de lo contrario es un monólogo (ah y dialogar no es interrumpir la conversación de otros), me cuesta ver a esas mismas marcas por la calle abordando a alguien y diciéndole: “¿sabes lo bien que hago esto?¿sabes que soy el mejor en esto otro?” si no lo hacen en la calle, en su día a día…¿por qué vienen a hacerlo aquí? hay un elemento diferencial en toda esta bonita película es el segundo término que generalmente se olvida: Redes SOCIALES…y hay algunas marcas/empresas/personas que han perdido esta referencia.

Bien es cierto que muchos utilizamos como altavoz de nuestros clamores en el desierto las redes para trascender, para llamar la atención en el océano de información en el que nos encontramos, pero esto no es nuestro leitmotiv fundamental, algunos queremos compartir nuestros descubrimientos, devolver recomendaciones, sin ir más lejos un amigo hace unos fines de semana se fue a Londres, le dije que si tenía oportunidad descubriera un restaurante que me impresionó, no tanto por su gastronomía, como por la experiencia que viví. De igual manera si hubiera sabido a través de las redes que alguien iba a visitar Londres le hubiera recomendado lo mismo, siempre y cuando, con el oportuno conocimiento de su perfil, o de lo que transmite, viera que encaja en lo que puede gustarle, si lo hago en mi día a día ¿por qué no habría de hacerlo a través de las redes?

Pues bien, hace unos días, emití una comunicación sobre un descubrimiento casual, COMPARTÍ con la gente que me sigue (y los que no también los que no tienen visibilidad pero me siguen), el resultado de una animada charla con una persona que me explicó con pasión su proyecto, lo que quería aportar y el porque de su apuesta de negocio, algo casual sin mayor trascendencia, que pretendía trasladar las mismas sensaciones que me había provocado este hallazgo para que tuviera cierta difusión, algo que se había abierto el mismo día y que me resultó interesante (en ocasiones las casualidades funcionan así si buscas el lado positivo lo acabas encontrando) con mucha desilusión recibí una airada protesta, vía DM, en el que se me invitaba a no hablar de determinadas cuestiones salvo que fuera de su marca…

¿Curioso? no lo creo…en ciertas organizaciones resulta vital controlar la “comunicación” o como se ha llamado históricamente a este estilo “la propaganda”, más propio de estructuras superadas.

El objetivo de este post es tratar de poner de manifiesto, por enésima vez, que la actitud con la que se debe afrontar la presencia digital debe ser algo más que una suerte de comportamiento endogámico en el que sólo hablamos de nosotros, una visión “edulcorada” y dulce de lo que somos y lo que hacemos, si queremos darle personalidad a una marca, las personas tenemos aciertos y errores, de verdad que no pretende ser una lección de humildad, al contrario un buen ejemplo de cómo se pierde de vista el componente SOCIAL, la empatía que debemos utilizar del mismo modo que lo haríamos en nuestra vertiente no-digital. Me cuesta creer que alguien se acerca a un grupo de personas, aparta a una de ellas y le dice: “sólo debes hablar bien de mí”. Si no lo haríamos en la calle ¿por qué aquí si?. Hay marcas/empresas/personas/perfiles que son más que lo que aquí se ve, ¿por qué se obsesionan con ser una versión mejorada si lo que genera atracción (engagement) son también sus defectos (como las personas)?

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COMMENTS (2)

  1. Javier Telez
    5 Mayo, 2012 Reply

    Pero como bien dices quien esta acostumbrado a no hacerlo en su Dia a Dia en la calle no lo hará nunca en las redes sociales.
    Pero ellos sabrán y verán que ahora el cliente no admite comunicados unidireccionales sino que también él expresa sus opiniones… Buenas y malas

    1. TSMGO RM
      6 Mayo, 2012 Reply

      Es curioso el ejemplo porque vino de dónde nunca lo hubiera pensado, pero está bien el descubrir ese GAP entre la realidad y la versión edulcorada que endogámicamente nos intentan vender a golpe de tweet. Gracias Javier por acercarte por aquí 😉

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