Incertidumbre no es Improvisación

“La vida es un aprendizaje de renunciamiento progresivo, de continua limitación de nuestras pretensiones, de nuestras esperanzas, de nuestra fuerza, de nuestra libertad.”

Henry F. Amiel – Filósofo Suizo

Quienes me rodean se están acostumbrando a que les hable de planteamientos sin “grasa”, cada vez estoy más convencido que destinamos mucho tiempo a definir, a planear y que en ese intervalo de tiempo perdemos la oportunidad y dejamos escapar el momento…increíble lo que estoy diciendo, si me oyera hace unos años me parecería imposible que salgan de mi teclado estos argumentos, pero lo bueno de evolucionar y el conocimiento del aprendizaje de participar en proyectos, propios y ajenos, pequeños éxitos, pequeños fracasos, son los que ahora me hacen ver la cuestión desde otra perspectiva.

Ahora bien, que hagamos todos los esfuerzos por salir al mercado y someter al contraste de nuestros clientes nuestra propuesta de valor no está reñido con que hagamos bien nuestro trabajo, que no dejemos lo más elemental a la improvisación pensando que no tiene impacto en el resultado, definamos bien nuestro Producto Mínimo Viable, no hagamos experimentos sin tener atado lo que aportamos.

Al principio la nebulosa de respuestas que no encontramos se irá poco a poco aclarando y la luz nos dará la pauta, tanto del segmento al que dirigirnos, partners con los que debemos contar, actividades a asegurar…todo es sensible de definirse, la confianza en que tienes los procesos en la recámara claros para que a medida que obtengas inputs y confirmaciones armes adecuadamente el producto es lo que marca la diferencia.

Un producto improvisado, que además das poco valor sobre lo que consigues, no transmites confianza y recurres a la improvisación sin un esquema previo, puede producir resultados desoladores, hace algunas semanas he podido ser testigo de cómo una buena idea, con un buen naming y una propuesta atractiva se ha encontrado con dificultades y ha tenido que ser suspendido, el empuje y el esfuerzo por lanzarlo no ha contrarrestado el que los mimbres y las bases sobre las que se sustentaba eran débiles. Lo positivo de todo es que el aprendizaje ha sido rápido, la pérdida controlada y las consecuencias no suponen un lastre excesivo, estas son unas de las principales ventajas de las metodologías ágiles el que tienes feedback inmediato y sabes como y hacia donde reconducir tus próximos pasos.

Quizá enfoquemos mal esta aventura y la tachemos de un sonoro fracaso, cuando lo mejor que podemos extraer es una comprensión del mercado y de qué aportarle y cómo hacerlo…algo muy español el hacer leña del árbol caído cuando realmente hay raíces para que fructifique.

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