“El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.”
Novalis – Poeta alemán
Muchas veces me pregunto cuál es la diferencia entre emprendedor y empresario y ayer tuve respuesta a la duda. En una reunión con alguien a quien yo tenía por un emprendedor que me demostró que ya era un empresario.
Creo que tiene poco que ver con volúmenes de facturación, personal en plantilla, instalaciones, muestras de éxito, premios…y sí con una actitud y con ciertas dosis de humildad. Este empresario comenzó hace unos 6 años con lo que él definía hasta hace poco con un negocio, se dedicaba a la distribución a la intermediación, por su fuerte perfil comercial y por hacer las cosas muy bien consiguió rápidamente hacerse un hueco en un mercado muy maduro y con un producto muy poco diferenciado, de las dudas iniciales que le asaltaron cuando dio el salto (viví ese proceso íntegramente) que casi abandona por un puesto en otra empresa poco a poco ha ido creciendo incorporando a personas al proyecto, ahora realidad, y disponiendo de unas instalaciones muy cálidas y orientadas para trabajar.
En el encuentro me hizo partícipe de varias cuestiones:
“soy bueno en la calle, vendiendo, detectando oportunidades, generando valor para el cliente, pero no gestiono tan bien, ni a los clientes ni a la empresa…por tanto tengo que apoyarme en alguien que haga esa función y delegarla completamente”
Son nociones de gestión sencillas pero que han hecho que no le vea como un emprendedor sino como un empresario y que además vea que es humilde, coherente y consciente de lo que tiene que apuntalar. ¡Qué difícil es ver personas así en el ámbito empresarial!
Related posts:
Additional comments powered by BackType
Últimos comentarios