El constante cierre de establecimientos afecta también a bancos y cajas, la lógica de la banca a distancia y la innecesaria visita a las sucursales salvo para cuestiones imprescindibles está motivando el repliegue generalizado de las periféricas o poco rentables. Hoy he ido a mi banco habitual después de no aparecer por ahí durante más de 7 meses y me han confirmado que la semana que viene la oficina a la que acudo desde hace más de 12 años cerrará sus puertas y sus empleados se distribuirán entre la central y el resto.
Me imagino que conoceréis la historia de los monos y plátanos, resume perfectamente lo que suele pasar en las empresas, prejuicios profesionales que limitan el crecimiento, el desarrollo de la empresa y condicionan la evolución de una organización.
Últimos comentarios