“La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.”
Arturo Graf – Poeta Italiano
El pasado viernes coincidí en una comida de networking improvisado con 12 personas de perfiles variopintos, negocios diferentes y realidades distintas, en unos casos la percepción de la crisis no es tal porque habían redefinido su orientación al mercado, en otros porque tenían claro su campo de juego (éste fue el que más me impresionó) y otros que habían encontrado en la colaboración la manera de sobrellevar la situación.
En un momento de la conversación el tema que más opiniones sugirió e hizo más fluida la conversación fue la situación de pagos y cobros, inciso: creo que ahora es como el tiempo en los ascensores tema recurrente y refugio cuando no se tiene otro mejor, y todos teníamos experiencias en este sentido.
El primer punto de fricción fue el hecho de que algunos vendemos servicios y otros productos (acompañados en su mayoría de un servicio) ¿cómo hacer entender a un cliente que realmente cuando está contigo se lleva algo?¿cómo ser capaces de demostrar que después de una conversación, de una consulta contigo tiene algo que antes no tenía? se lleva conocimiento que quizá antes no estuviese ordenado y a su alcance…una breve consulta sobre un problema a un abogado genera extrañeza ante quien consulta cuando le entrega una nota con una factura por la “breve consulta”. ¿Tanto le cuesta creer a alguien que el conocimiento se debe pagar? una idea tiene precio, quizá no por la originalidad o la innovación, por el hecho de que supone una solución a tu situación. La constante formación, la permanente actualización de información que exige estar en el mercado no se percibe…¿curioso verdad?
Pues este tema pivotó durante toda la comida, algunos hablaban de entregar siempre una factura (con valor cero si quieres tener un detalle o descuento del 100%), otros de provisionar, otros de abordar el tema con claridad desde el primer momento…¿pero cómo educar a alguien que no valora lo que tu haces?, el problema es más serio de lo que realmente parece porque en el corto plazo ese vínculo comercial se fracturará (siento el juego de palabras).
Tengo experiencias recientes que demuestran que pese a que aportes algo tangible (documentación, informes…) e incluso resultados (ventas, rentabilidad, incrementos…) depende mucho del interlocutor que tenga en cuenta eso, incluso creo que tiene más que ver con cierta cultura empresarial o educación o respeto por el trabajo de otros. Hay otro vector que mitiga los efectos de tan perniciosa tendencia a infravalorar el trabajo de otros y es la confianza que curiosamente es intangible, será que cosas del mismo signo se neutralizan y aquí tenemos poco que armar, la confianza es un arma poderosa basada en el cumplimiento de expectativas y en el trabajo duro.
Esa es mi receta para salvaguardar la relación cliente-proveedor, generar confianza para evitar otro tipo de técnicas o tácticas de carácter económico que quizá aseguran el cobro pero generan fricciones inmediatas, por eso lo pido desde el primer momento sin eso mejor no andar camino juntos (bonita expresión que salió el otro día en una reunión con alguien que quiere hacer cosas interesantes)
“La fama es peligrosa, su peso es ligero al principio, pero se hace cada vez mas pesado el soportarlo y difícil de descargar.”
Hesíodo – Poeta griego
Supongo que ahora que está de moda el emprendedor, esto es realmente gracioso, hace unos años se demonizaba al empresario como el paradigma de los males de occidente y de la hecatombe sufrida por los mercados, recuerdo asistir incluso a una jornada por la dignidad empresarial glosada en este blog.
Bueno al albur de esta tendencia-moda-novedad han eclosionado perfiles, cuanto menos curiosos:
Recuerdo hace unos años cuando un familiar que estaba desarrollando un tratamiento de desintoxicación para drogas que era con diferencia más efectivo que los convencionales, se encontró de bruces con alguien que le dijo: “¿pero sabes cuánta gente vive del negocio de las drogas, además de quienes las trafican?…” se dio cuenta de que tenía poco que hacer porque había un status quo difícil de erosionar.
Parece que ofende menos al oído el término emprendedor que empresario y genera adhesión…bien perfecto. Pues alrededor del emprendimiento hay legiones de personas que viven, pacen y campan gracias al resto.
Estoy colaborando con un emprendedor (de los de verdad no porque lo diga yo sino porque sus hechos lo avalan) que hace un año decidió abandonar un puesto de trabajo fijo y muy bien remunerado y dedicarse por completo a aquello que más le motivaba, después de 5 años de viajes por diferentes partes del mundo para conocer más del sector que le interesaba, relacionarse con los mejores profesionales, conocer los fabricantes más renombrados e invertir tiempo y mucho, mucho dinero en darle forma a la idea que le martilleaba el cromosoma emprendedor durante más de 20 años hace unos meses (concretamente desde septiembre del año pasado) constituyó su empresa, una empresa no basada en la innovación (vocablo también desgastado) con una diferencia clara (dentro de unos meses desvelaremos todo) y en un entorno de mercado hostil (la comunidad de La Rioja no es el mejor sitio para esta propuesta) consiguió embarcar a toda su familia, y a sus descendientes si el negocio fracasa, en su aventura empresarial.
Lo que más le está costando es asimilar los envites que se está encontrando en su tránsito entre organismos, instituciones y empresas a las que recurre para desencadenar los pasos oportunos para poner en marcha su proyecto. Tiene que ser sumamente enervante, lo que aquí expongo puede considerarse una ficción, el que se potencie a otros emprendedores, los emprendedores de plexiglás, que no aportan nada nuevo al mercado, que surgen de la improvisación, simplemente porque…dan mejor en cámara? cuotas? generan un mejor titular?. Ilustro esto con alguna perla:
Que le pongan pegas burocráticas para acceder a permisos y licencias, simplemente porque no existe un antecedente claro sobre el que aplicar la normativa, esto es: señor lo que pide no podemos hacer control + c y luego control + v (aficionados al copiar y pegar) y por tanto tiene que usted adaptase a lo que más se le asimila…ah!! que tiene que hacer un esfuerzo económico y temporal…bueno, pues hágalo o no obtendrá el permiso. Preséntelo en 15 días ya le iremos diciendo cuando se acerque periódicamente por aquí porque para nosotros no se nos aplican los 15 días. Mientras, el mismo día en el que le comunican que su proyecto tiene que alterarse notablemente, el representante político de turno declara que uno de los puntales de la reactivación económica de XXXX (sustitúyase por población, localidad, provincia, región o país que corresponda) es la firme y declarada apuesta por el sostenimiento de iniciativas empresariales…como decimos los riojanos: sí…por los cojones.
No tengo en absoluto nada con que se apoye a los emprendedores, pero que quiénes lo hagan tengan la responsabilidad de evaluar el impacto no en términos de titulares y sí en términos económicos y sobre todo de generación de valor, luego nos meten a todos en el mismo saco y la verdad es que da por el mismo y ofende. Insisto en que aplicar el sentido común y un poco de decoro evitaría esta sensación que se genera de que algunos viven/vivimos del cuento por más que todos los días salgamos a batallar.
Esos emprendedores de plexiglás cuya única y principal preocupación es que no coincidan varios actos en la agenda en la que no puedan fotografiarse con las autoridades de turno o poder versionar aquello de: Mamá quiero ser artista por mamá quiero ser emprededor/a.
Iba a hablar otro día, en otra entrada, de las organizaciones, pero la verdad es que ya que lo hago poco prefiero aprovechar el “calentón” del momento y continuar. Organizaciones que nadie sabe muy bien a qué se dedican, porque, si lo que pretenden es aclarar y despejar dudas en un momento en el que alguien que se juega su dinero va a iniciar una actividad (aquí el posesivo SU es determinante), ciertamente creo que las incrementan y generan mayor sensación de desconfianza e inseguridad que de conocimiento y solidez. No quiero leer tonterías sobre las fiestas que hacemos, lo bien que nos lo pasamos emprendiendo y lo chachi que es no tener jefe (error común de quien tiene mentalidad industrial) o de la libertad/flexibilidad de horarios (también para trabajar los domingos), quiero que cuando me acerque con una inquietud, analices de verdad mi proyecto y filtres en base a tu conocimiento, experiencia y manejo de las circunstancias del mercado si tiene viabilidad o no (esto no es un seguro de vida) pero en estos momentos conozco varios proyectos que un mínimo análisis de la idea, el proyecto y de quiénes están detrás arrojan una única conclusión demoledora: FRACASO.
Tampoco me parece justo que esas organizaciones orienten a quiénes les piden consejo a que contraten a empresas bajo su “manto protector”, simplemente porque: …es gente maja que está “arrancando”…no me parece justo porque no compiten con los mismos parámetros, ni las mismas condiciones, se del caso de un buen amigo al que le resulta complicado, por no decir imposible, el ofrecer un servicio profesional, contrastado durante más de 20 años, con un margen que permita la sostenibilidad de la organización, competir con alguien que está promocionado y con una estructura de costes subvencionada (instalaciones, equipos, medios…) que no está siendo educado con la cultura del esfuerzo por estas facilidades que se le prestan (prestar implica devolver).
Por último y ya para sentenciar y ganarme la enemistad de cuantos se sientan aludidos, ¿cómo me puede decir alguien cómo debo hacer pasteles si lo máximo que ha hecho es un flan con un preparado comprado en el supermercado? resulta cuanto menos curioso que quien está detrás, esto…cómo decirlo…no ha puesto nunca en marcha un proyecto empresarial propio y en algunos casos ajeno. Como decía Churchill: “la guerra es muy importante como para dejarla en manos de los generales…”.
Mientras: unos tienen la fama y otros cardan la lana…
“Las muchas promesas disminuyen la confianza.”
Quinto Horacio Flaco – Poeta Romano
La pregunta es recurrente: ¿Cómo te va?, ¿qué tal el trabajo? sólo que antes era un convencionalismo y ahora se ha convertido en verdadero interés por conocer la evolución del interpelado…son tiempos complicados, la economía (sumatorio de comportamientos individuales) se rige por esas sensaciones, esos impulsos, tiene más de ciencia social que de numérica, salvo la mágica representación algorítmica de las decisiones de los miembros que la componen.
Coincides o fuerzas un café de actualización y te asaltan con la dichosa pregunta: ¿cómo va todo?…puedes ser diplomático y dar una larga cambiada, un: ya sabes, respuesta superficial sin más profundidad y virar de tercio o realmente decir lo que hay y dejar de maquillar una realidad.
Señores necesitamos claridad, transparencia y dejarnos de paños calientes, necesitamos que algo cambie, la cantidad de proyectos que hay presentados encima de la mesa de varias empresas, organizaciones, instituciones o inversores esperando que esta travesía del desierto que nos está tocando vivir termine, que por fin alguien tome decisiones y defina con claridad hacia dónde vamos, que se aporte seguridad, tranquilidad y CONFIANZA a los mercados, a los individuos, empesas, autónomos, trabajadores…A TODOS!!
Necesitamos ya CERTIDUMBRE, por favor hemos tirado por el retrete todo un año 2011, comenzó tímido, luego entramos en una dinámica de tensiones internacionales con países de nuestro entorno viviendo malos momentos que hacían que viésemos las barbas del vecino rasurar…luego entramos en elecciones municipales y autonómicas, entre ponte bien y estate quieta desde abril hasta julio vivimos una nebulosa, no por el resultado (anticipado en casi toda España) sino por el hecho de cambios de silla, que esos generan mucha inestabilidad, fundamentalmente a los silentes pretendientes a aposentar sus posaderas.
Entramos en verano, fechas sagradas para cualquier español que se tercie, “el español medio” merece sus vacaciones, es necesario que un país se paralice no vaya a resultar que el frenético ritmo de actividad despierte del letargo en el que estamos, empalmamos con especuladores que juguetean con la economía de nuestro país y desemboca en unas elecciones anticipadas (convocadas en julio) para que así el país se adormezca otros 3 meses no resulte que nos pongamos manos a la obra y tratemos de hacer algo para salir de esta, bueno pues ya pasó todo, estamos en diciembre AQUÍ NO PASA NADA…ese es el problema, aquí no pasa nada, se nos pasea el alma por el cuerpo, estamos en un impás en el que esto no arranca, no hay movimiento y otro año que pasa en el que nos hundimos más en nuestra propia desgracia.
Si eres de los “segurolas” que tiene en su mano la capacidad de decidir sobre abordar determinados proyectos, ¿para qué asumir riesgos? es necesario poner en dificultades a la organización que ha capeado el temporal de los últimos años. En Marketing existe la figura del early adopter, que creo que ahora mismo aplica perfectamente, pocos son los que se están dando cuenta que ahora es el momento de diferenciarse, de hacer algo que se salga de la tónica general y de la depresión empresarial en la que estamos sumidos, de lo contrario están dejando que el destino (externo) guíe poco a poco el desarrollo de la organización. Es el momento de hacer algo diferente, de tomar decisiones y ser valiente.
Si alguien tiene interés en tomar un café y que le conteste a la pregunta encantado, para los que no quieren invertir en un café lo diré sin tapujos: casi dos docenas de proyectos presentados están esperando resolución, sobre todo para no bloquear recursos y poder tener la libertad mental de explorar otros frentes o al menos valorar otras opciones, mientras tanto, ilusionado con lo que ya está aprobado y en marcha, muy motivado porque están avalados por buena gente que sabe valorar ideas y planteamientos y sobre todo, porque son proyectos auténticos, muy personales y con un recorrido impresionante del que se hablará próximamente.
Escribo esto mientras en la Tele emiten un anuncio de Tesoro Público en el que aseguran rentabilidad sin riesgo…en esto nos han convertido en adocenados que huimos de asumir riesgos…
Dejo un video sobre la confianza a través del pensamiento de otros.
PD: En próximos post tengo pendiente hablar sobre emprendedores (otra vez) que se está transformando en una profesión en si mismo, clientes que no saben valorar el trabajo y otro sobre las redes y la necesidad de hibridar acciones 1.0 y 2.0
“La ciencia es orgullosa por lo mucho que ha aprendido; la sabiduría es humilde porque no sabe más.”
William Cowper – Poeta inglés
Aprovechando las fechas en las que nos encontramos me apetecía hacer un post desde hace tiempo guardado en el congelador hasta que me ha parecido interesante rescatarlo. Imaginemos que, utilizo una metáfora prestada, nos gastamos un dineral en un coche, pongamos en un AUDI Q7 con todos los extras, estamos presumiendo constantemente de la compra y la primera vez que se enciende el piloto indicando que falta aceite o que tenemos que pasar la revisión o…lo llevamos a Feu Vert/Midas/Norauto/taller de la esquina (aquí libre para poner lo que se quiera) para ahorrarnos unas “perrillas”…un poco de sin-sentido no?.
Pues eso mismo es lo que ha pasado recientemente con un cliente, después de una redefinición de la marca completa, no un lavado de cara, un restyling…sino una intervención profunda y completa sobre la marca, tanto en personalidad, desarrollo gráfico, códigos visuales que refuercen la coherencia de sus comunicaciones, el tono de la comunicación, el mensaje…pues en la primera prueba de fuego cuando realmente se realiza el test de verdad, pues esto es lo que pasa:
Afortunadamente todavía se está en los primeros estadios en los que es reconducible con una actuación contundente y firme estos “pecados de juventud” pero…y si realmente no se quiere? si es preferible enterrar al muerto a reconocer el daño hecho? el sustrato de una marca tratado como mercancía por cuestiones que tienen poco que ver con argumentos rigurosos de marketing, estrategia y más con las personas y orgullos, quizá este post responda también a ello, pero cuando uno pone tanto en cualquier trabajo y se tira por tierra ese desarrollo es como si enterrara a alguien muy próximo y hoy es día de venerar a los difuntos…
“Los solteros ricos deberían pagar más impuestos. No es justo que unos sean más felices que otros.”
Oscar Wilde – Escritor británico
Seguramente esta entrada va a causar conmoción y levantará ampollas, seré señalado como un liberal capitalista que fomenta el infame reinado de los mercados…y tantas otras cosas, pero hoy quiero hablar sobre el Impuesto de Sociedades, algo que por diferentes conversaciones que voy teniendo últimamente puede servir de palanca para reactivar algo el movimiento empresarial y por tanto hacer más dinámica la estancada economía que nos rodea.
Leo esta mañana una entrada en el imprescindible blog de Julen Iturbe sobre la decisión de Philips de prescindir de 4.500 puestos de trabajo en aras de procurarse unos mayores beneficios, también hemos/estamos viviendo en nuestra querida región la marcha de una factoría de La Rioja por una caida de las ventas que ha generado que se esté vendiendo por con unos costes superiores a los precios de venta (pérdidas). Aparentemente no tienen mucho que ver, unos ganan dinero (este concepto no acaba de ser así en una cuenta de resultados) y otros quieren minimizar la sangría, sin embargo la solución que aplican es similar, reducimos de lo que podemos “prescindir” con mayor facilidad; si viésemos una balance lo último que se puede transformar en cash son las propiedades, de ahí el nombre de inmovilizado, mientras que conseguir una mejora eliminando puestos de trabajo tiene un efecto inmediato después de indemnizaciones.
En la cuenta de resultados de Hacienda (AEAT) las principales líneas de ingresos son:
Una de las soluciones que se puede plantear es una “condonación” o reducción del Impuesto de Sociedades temporal condicionada al mantenimiento de los puestos de trabajo, en el caso concreto de LEAR, el despido de los 305 trabajadores directos (ya no valoro la incidencia de los indirectos) supondrá un mayor gasto en prestaciones sociales (desempleo, ayudas…) un empeoramiento del clima social y un menor consumo de las familias afectadas y una menor recaudación por el principal impuesto estatal el IRPF.
Eximir del IS a esa empresa temporalmente mejorará su competitividad y sobre un impuesto difícilmente realizable (el 20-25% de cero es…0) al menos no se produce un gasto y se reactiva la economía. En realidad el IS es un pago a cuenta que luego se regulariza por tanto es mejor actuar al final de la cadena y eliminar ese impuesto transitorio (con carácter temporal) para mejorar la situación, la inyección de ayudas, subvenciones motiva que se socialicen las pérdidas algo en lo que este gobierno se ha hecho especialista y que también salpica las portadas de los diarios últimamente.
El caso de Philips es distinto pero con una solución similar, si lo que quiero es mantener mi volumen de beneficios porque tengo que rendir cuentas a unos accionistas, inversores…los dichosos stakeholders, si minoran el impuesto de sociedades (deberíamos analizar cada país afectado) puedo mejorar las cuentas que presento.
¿Qué peor escenario se puede plantear para nuestra economía? No recaudo Impuesto Sociedades, menor cifra de IRPF, incremento prestaciones…otro día igual se me cruza el cable y hablo sobre cómo competir con las barreras que nos hemos autoimpuesto (normativas, legislación, protocolos…)
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